Clase 1. Un paseo por la historia (eurocéntrica) de las instituciones y programas educativos

Toda historia es una elección, un relato. Y como resumir la historia de las instituciones y programas educativos es tarea imposible, propongo una cosa: seleccionar algunos momentos claves en esa historia. Ese recorrido, ese paseo, nos ofrecerá un repertorio de "casos" para empezar a pensar cómo podemos organizar la educación. Cada caso o hito histórico es un espejo en el que podemos mirarnos, del que podemos aprender algo. Es también un ladrillo que ha contribuido a construir las instituciones educativas que tenemos hoy en día. Y es, finalmente, una nostalgia, también, un album de fotografías de aquello que el viento de los tiempos ha ido erosionando. 

Caso 1. La Academia y el Liceo (Atenas, IV a.C). La educación como diálogo 

La primera institución elegida es el nacimiento de las escuelas de filosofía en la Atenas del s. IV A.C, en un contexto marcado por la expansión de las polis comerciales en el Mediterráneo y por el desarrollo de formas tempranas de democracia. La participación política en la vida de la ciudad exigía formar a cierta élite social en la deliberación y el pensamiento crítico. Los ejemplos más memorables fueron la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles. 

En ambos casos, son lugares ubicados en las afueras de la ciudad, en contacto con el campo, que adaptan espacios formativos previos, más orientados al desarrollo de habilidades físicas, los gimnasios (gymnasion), y los convierten en centros de conocimiento, en "escuelas filosóficas". Tenían un patio central en el que se desarrollaban actividades deportivas. También incluían espacios bibliotecarios, donde los discípulos registraban las conclusiones de las clases. En la Academia, los maestros enseñan, fundamentalmente, a través del diálogo con sus discípulos, en un ambiente de convivencia, en el que aprendices y maestro pueden, eventualmente, comer juntos, pasear, charlar, beber vino (en los famosos "banquetes" o symposia que se celebraban en el Oicos, una estancia integrada en el edificio de la Academia). A Aristóteles, por ejemplo, le gustaba dar clase mientras paseaba con sus discípulos... de ahí que se a su pedagogía se le conociera con el nombre de "escuela peripatética" (que significa, algo cercano a "escuela de quienes aprenden mientras caminan"). 


No hay un programa o currículum escrito como tal, pero en el frontispicio de la Academia de Platón se dice que figuraba un lema grabado en piedra para resaltar la importancia del conocimiento científico; "No entre nadie que no sepa geometría". Esos saberes abstractos, racionales, lógicos se utilizan para descubrir "la verdad" oculta en la realidad. La metafísica, por tanto, era una ciencia fundamental: la ciencia del ser, de lo verdadero. Y debía estar en armonía con el cultivo de la virtud ética (la "areté"), es decir, del buen comportamiento (equilibrado, contenido). Hay que añadir, también, el entrenamiento de buenos hábitos de salud y vigor físico: "Mens sana in corpore sano".  Pensar, ejercitarse, comportarse de forma virtuosa (con equilibrio) eran, por tanto, las actividades fundamentales del proceso de aprendizaje, orientado a formar a los futuros líderes de la sociedad helénica. 



Mosaico encontrado en Pompeya

Planos inspirados en la información del Museo de la Academia de Platón (Atenas).
Fuente: Arqueogriegos (8/04/2024)

Caso 2. La escuela monástica medieval... para una vida consagrada a Dios

Otro hito fundamental, ya en la Edad Media europea, fueron las escuelas monásticas, donde el abad transmitía las verdades reveladas de la Biblia y otros documentos religiosos (como el Comentario al Apocalipsis de San Juan, del Beato de Liébana) a la comunidad de monjes jóvenes y donde su ejercicio de escucha devota debía compaginarse con los rezos comunitarios y las horas de copia a mano e ilustración de los manuscritos que llegaban al monasterio. 

Se aprendía, por tanto, por escucha y por imitación, en lo que podemos ver los orígenes remotos del hábito escolar de la "memorización" como estrategia didáctica para interiorizar los contenidos curriculares. Y las actividades de la jornada estaban pautadas según las normas de la vida monástica (como la Regla de San Benito), en torno a los horarios del rezo: los maitines, los laudes, la hora prima, tercia, sexta, las vísperas; había también horarios para la enseñanza, estudio y lectura; y también para las labores prácticas: cultivar la huerta y cuidar los animales, limpieza de espacios comunes, labores relacionadas con la comida... y, también, en el scriptorium, la copia de textos manuscritos. 

Todas esas tareas no solo servían para sostener la vida en comunidad sino que estaban imbuidas de una función educativa moral: aprender humildad, servicio a los otros y a Dios. Aprender a vivir, por tanto, según las reglas de la vida monástica. 

Ilustración a La Vida de San Cutberto (s. VIII)


Ilustraciones del Comentario al Apocalipsis
(Beato de Liébana, s. IX, Cantabria)

Junto con ello, se transmite un programa o currículum prestigioso, que combina los saberes de la Antiguedad clásica (Aristóteles, Cicerón, Horacio) con la "cristianización" de esos saberes en las obras de los Padres de la Iglesia (San Agustín y Santo Tomás). Se conoce ese currículum como "las artes liberales" y estaba compuesto por:
  • Trivium: Gramática, Dialéctica y Retórica.
  • y el Quadrivium (Aritmética, Geometría, Astronomía y Música). 
Estamos, por tanto, ante los cimientos de un programa escolar, diseñado para adquirir un conjunto cerrado de saberes, compatibles con el orden religioso y político de las sociedades medievales. Un programa para entender la perfección, coherencia y solidez del mundo cultural de la cristiandad. 


Caso 3. La universidad tras la imprenta: currículum de las ciencias

En la plenitud de la Edad Media, en los s. XII y XIII, junto a esas escuelas monásticas, catedralicias y palatinas, surgen centros especializados en la educación de ciertas disciplinas, que condensarán, sistematizarán y expandirán esos saberes (el Trivium y el Quadrivium, la tradición del Derecho, la Filosofía, la Teología, la Medicina): las universidades. A pesar de que la Iglesia (especialmente el Papado) respalda la creación de esas universidades (otorgando autonomía jurídica y validando sus títulos en toda la cristiandad) las primeras universidades surgen como asociaciones profesionales de estudiantes y maestros de ciertas disciplinas (Medicina, Derecho y Teología, sobre todo). ¿Las primeras?
 
  • La Universidad de Bolonia, finales del s. XI, la capital intelectual del Derecho, surgida como "universitas scholiarum", es decir, una asociación de estudiantes que contratan y controlaban a los maestros. 
  • La Universidad de París, mediados del s. XII, especializada en Teología.
  • La Universidad de Oxford, finales del s. XII, en artes y Teología y que incluye la novedad de una especie de Campus con sus colegios residenciales.
  • La Universidad de Salamanca, de principios del XIII, dedicada al Derecho y la Teología. 

La revolución tecnológica y cultural de la imprenta (Guttenberg, mediados s. XV) multiplicará el acceso al saber intelectual y favorecerá el nacimiento de la ciencia en las universidades: la astronomía empírica de Copérnico y Galileo; la física de Newton; la filosofía y el método experimental de Francis Bacon, los Derechos Humanos de Francisco de Vitoria y San Bartolomé de las Casas. 



Grabado anónimo (xilografía) de una escuela universitaria en s. XVI

La clase magistral es la técnica didáctica dominante. Desde su espacio destacado el profesor imparte su "lectio" o "cátedra" (que etimológicamente significa "cadera", al estar el profesor sentado mientras enseña), utilizando un texto y comentándolo (ayudando a desentrañar su significado, a interpretarlo). También incluían la "disputa" (disputatio), debates entre profesores y alumnos, cuyo objetivo era poner a prueba y desvelar con claridad el razonamiento en el que fundamentaban sus lecciones. De esa manera se va conformando el currículum de cada área de estudios (el Derecho, la Filosofía, la Medicina, etc.), entendidas como una secuencia ordenada y progresiva de contenidos de estudio que conforman un saber especializado. En suma, la universidad funciona como una organización educativa enfocada en enseñar a dominar un saber legitimado. 

La universidad medieval ya tiene rector, facultades, plan de estudios, evaluación. No tan distinto de lo que tenemos hoy. Una genealogía que podemos rastrear, reconocer cómo ha llegado a nuestro presente. El saber intelectual seguía en manos de una minoría letrada (la mayoría de la población seguía siendo analfabeta y se dedicaba a las actividades del campo), aunque cada vez era más común el acceso a la universidad de la burquesía, es decir, de personas cuyas familias se dedicaban a los oficios artesanales y el comercio. Eso genera un mayor dinamismo, intercambio de ideas, e iniciativas innovadoras y emprendedoras. 

Otro espacio educativo que surge en la Edad Media pero se consolida en los siglos posteriores son los gremios: asociaciones de personas dedicadas a ciertos oficios (herrería, zapatería, alfarería, etc.), que tenían ciertos estatutos propios y donde el aprendiz adquiría sus competencias profesionales a partir de asistir e imitar el trabajo de los maestros en el oficio. 

Azulejería de oficios, s. XVII (canteros, alfareros, mimbreros, panaderos, boteros y zapateros)


Lección de Anatomía del Dr. Nicholaes Tulp (Rembrandt, s. XVII)

Caso 4. La escuela pública victoriana

El salto decisivo hacia la escolarización de amplias capas de la población culmina en Europa en el siglo XIX, y de forma especialmente paradigmática en Inglaterra durante la época victoriana (la segunda mitad del s. XIX). La "escuela victoriana" es el colofón de la creación de un sistema escolar público nacional, que vino de la mano de la consolidación de otras revoluciones:
  • la Revolución industrial, que genera una clase obrera urbana que necesita ser instruida para hacerse más eficaz en sus labores; millones de personas migran del campo a la ciudad y se multiplican los problemas sociales asociados a la pobreza, la insalubridad y el desorden urbano.
  • la consolidación del Estado-nación: la lógica racionalista y anticlerical de la Revolución Francesa y el imperialismo de las potencias europeas (como el Imperio Británico), necesitan formar (¿adoctrinar?) a una sociedad en un conjunto de conocimientos, valores y habilidades administrativas para el buen funcionamiento del nuevo orden estatal o imperial.
Escuela Victoriana (s. XIX)

Un hito fundamental en este proceso es la Elementary Education Act de 1870 (conocida como Forster Act), en Inglaterra, que no establece aún la escolarización obligatoria universal, pero sí sienta las bases de un sistema nacional de educación primaria financiado y regulado por el Estado.

Estas escuelas victorianas no pretenden formar filósofos (como en la Academia de Platón), ni monjes (como en la escuela benedictina), ni especialistas eruditos (como en la universidad renacentista), sino algo nuevo y profundamente moderno: alfabetizar, disciplinar y normalizar a la infancia como grupo social masivo.  Desde el punto de vista organizativo, la escuela victoriana introduce una serie de prácticas que marcarán de manera duradera la estructura de la escuela contemporánea. 

El aula es un espacio cerrado, con pupitres alineados y un docente al frente, encargado de gestionar simultáneamente la atención, el tiempo y el comportamiento de muchos alumnos a la vez. La enseñanza es instruccional y simultánea: todos aprenden lo mismo, al mismo tiempo y al mismo ritmo: los niños (y las niñas, que por primera vez es incorporan al sistema escolar también de forma masiva) aprenden las 3 "R" (writing, reading & arithmetic), esto es, a leer, escribir y a hacer cuentas, además de desarrollar un comportamiento cívico y un sentimiento de orgullo nacional. El uso de la pizarra (y los pizarrines infantiles) se vuelve un instrumento clave de enseñanza. Y las maestras o maestros están legitimados para emplear instrumentos de castigo con los que educar el control del cuerpo y la obediencia a la autoridad (las varas, los "cepos de dedos", los capirotes de burro, etc). 

Caso 5. El aprendizaje expandido en internet

El último momento a la revolución en la que estamos sumidos: la era de internet. La tecnología no solo como TIC, como herramienta de Información y Comunicación del conocimiento, sino como lugar, como espacio o red que permite conectarnos, iteractuar a nivel mundial, sin importar donde cada quien esté (como "TAC" = Tecnologías del Aprendizaje y la Comunicación). 

El pizarrón del aula cede su lugar a la pantalla con internet, el profesor y el libro de texto ya no son la única (ni la principal) fuente de conocimiento y consulta; y al aula le disputa la hegemonía a la educación en línea, a la que cualquier alumno tiene acceso en cualquier lugar y a cualquier hora. 

Hackathon en línea organizado por el MIT (2020)

Aunque todavía el currículum escolar mantiene su vigencia (y en muchas profesiones el título de escolaridad y de grados y posgrados universitarios son requisito necesario para acceder al trabajo) aparecen y se expande otras maneras de aprender en la red. Por ejemplo, los hackathones, entendidos como experiencias colectivas, más o menos auto-organizadas, donde un grupo de personas se proponen resolver un reto interactuando en línea (por ejemplo, editar y ampliar los artículos de Wikipedia relacionados con cierto tema o lugar; o compartir soluciones ante un problema social, como en los hackathones en línea organizados para generar ideas y soluciones ante la pandemia). 

Un fenómeno muy interesante de estos ecosistemas emergentes de aprendizaje en línea son los MOOC (Cursos Masivos en Línea Abiertos, o Massive Online Open Courses), que son plataformas donde universidades de todo el mundo ofrecen cursos o diplomados en línea, a bajo coste o incluso de forma gratuita (Coursera, Edx, Udacity, Miriadax). Es más, ni siquiera es necesario que una institución educativa está detrás de contenidos formativos. Hay un sinfín de recursos, canales y redes en internet donde personas de cualquier parte del mundo (influencers) ofrecen sus "contenidos" en plataformas generalmente gratuitas (Youtube, Instagram, TikTok), entre otras muchas posibilidades de aprendizaje autodidacta y social en línea. 

El currículum, por tanto, deja de estar en manos de las instituciones educativas tradicionales y empieza a disgregarse y renovarse constantemente (los programas de estudios cada vez se rediseñan cada menos años y surgen nuevas titulaciones). Y, en última instancia, cada vez es el sujeto el que puede construir su propio currículum y su Entorno Personal de Aprendizaje en internet (Castañeda y Adell, 2013). 

Y aquí, como despedida, esta maravillosa línea de tiempo que Natalia María ha incluido en uno de sus comentarios:







Comentarios

  1. Me ha llamado la atención sobre la parte de la Academia de Platón, de la mera, sobre todo en la que la escuela se enfocaba y se destinaba a producir seres humanos más profesionales y destinado a comprender la realidad en la que vivían. Por ello, creo que esta escuela fue fundamental y que sería hoy en día necesaria aplicarla desde una perspectiva más sutil. Me explico. Este tipo de escuelas se focalizaba en la producción de unos seres humanos destinados a comprender la realidad y a destinarse mucho más a conocer la verdad y a tener un buen comportamiento que enriquezca el aprendizaje y la vida del estudiante.
    Además es muy importante destacar que Platón fue uno de los ojos primeros filósofos que trató de focalizar la vida y la realidad desde una perspectiva objetivo, obteniendo así unos seres humanos perfectos. Por ello, es importante que el docente no solo se focalice en mostrar unos conceptos sino a su vez en hacer de esos conceptos un alumno capaz de obtener aprendizajes y comportamientos prefectos y objetivos. Con esto considero, que aunque no se consiguiera, mediante esta idea las personas que estudiaban podían hacer que la realidad fuera perfecta para ellos y que adquirieran comportamientos que fueran adecuados a ellos y que nada saliera mal. Por ello, se basaba en transmitir conceptos que consiguieran unos conceptos que creaban seres humanos capaces de entender y hacer la realidad, pero de dotarse de un eran significado de ellos.
    Sería a su vez destacable que las personas no diéramos cuenta, que muchas veces formar personas perfectas no es el punto clave, sino hacer que esas personas piensen y conozacn desde su perspectiva un buen comportamiento y unos buenos conceptos y ver que la realidad no es una, sino varias. Por lo que una gran tensión que se encuentra aquí es que si hoy en día el docente enseña desde un punto objetivo o desde una perspectiva subyacente, es decir, subjetiva.
    Me ha encantado esta clase, me ha hecho darme cuenta de que no solo ha existido una educación a lo largo de nuestra vida y que ha evolucionado en cierta parte para mal, pero en otra para bien. Adopta nuevas perspectivas y enriqueciendo al alumnado y al profesorado.

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    1. Gracias, Yaiza, por tu comentario. Muy interesante. Me deja pensando en el concepto "perfección". Es cierto que tal vez pone una presión que puede tensar la práctica educativa... pero también es cierto que el lenguaje pedagógico contemporáneo parece reducir la profundidad y trascendencia del aprendizaje al pensarlo como "desarrollo de habilidades" o "competencias" o al pensar en el docente como un "facilitador".... todo ello nos sitúa, a los educadores y a las instituciones educativas, en un plano, tal vez, demasiado funcional, técnico, operativo.... y nos aleja de ese anhelo de perfección o excelencia o trascendencia de la Academia griega (y de la escuela monástica medieval)... esa búsqueda de la verdad, del bien y de la belleza. Tal vez debamos recuperar (y transmitir) a los niños/as (y a nosotros/as) esa emoción.

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  2. El que más me ha interesado ha sido el caso 5 (El aprendizaje expandido en Internet) porque considero que en este aprendizaje el alumno es un sujeto que decide qué quiere aprender, cómo y a qué ritmo. Fomentando la motivación y la ilusión por estudiar lo que realmente les gusta. Además ayuda a desarrollar la creatividad o el trabajo en equipo y en muchos casos ofrece oportunidades de formación a aquellas personas que no se pueden permitir pagar otros métodos de estudio más caros. Para la educación primaria recuperaría plataformas seguras donde los niños pueden interactuar, compartir ideas (como el caso del blog), es decir, la tecnología para aprender con otros y no solo para consumir información. También en primaria es fundamental enseñar a los alumnos la manera de usar correctamente las tecnologías. Me ha gustado el temario de esta clase, porque he aprendido cómo ha evolucionado la escuela, y también me he dado cuenta que desde hace mucho tiempo también había escuela, aunque su currículum no sea igual que el de la escuela de hoy en día.

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    1. ¿Quién eres? Cuando uno entra desde "fuera" de una cuenta de Google, blogger no registra el nombre. En esos casos, sugiero poner al final del comentario, entre paréntesis, el nombre (Sergio Reyes).
      Sí... un desafío el uso de esta tecnología digital colaborativa para aprender en línea. Hay herramientas más sencillas que blogger para desarrollar esa "creatividad y trabajo en equipo"... por ejemplo, Miro, que funciona insertando "posted" digitales, y pudiendo, con ello, crear un mural con lo que cada niño/a pueda "sumar" a alguna pregunta o desafío o tema. También Padlet funciona de manera muy parecida. Más allá de la herramienta, está la generación pedagógica de esa experiencia, en la que las tablets o los móviles se adopten en la educación infantil/primaria como una estrategia de aprendizaje en red, en comunidad.... no solo como un almacén de recursos educativos. Esa es la lógica que estoy intentando, con la participación de ustedes, promover en clase: internet no funciona solo para acceder al material de la clase sino para generar nosotros (a través de los blogs, de los cuestionarios que después se convierten en un directorio de fichas y materiales de nuestra clase o se convierten en una "cartelera" de los talleres que podemos impartirnos entre nosotros....y de los "hackathones" que hagamos, etc.) una experiencia de aprendizaje comunitario, entre pares. Es decir, internet como un "lugar" para hacer cosas juntos, para cocrear, y para aprender unos de otros. Esa perspectiva pedagógica (que Siemens llama "Conectivista) es la que puede transferirse a la educación primaria, independientemente de las herramientas tecnológicas que se utilicen (y que seguirán cambiando, evolucionando, y más ahora con la expansión de la Inteligencia Artificial Generativa).

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  3. Tras volver a leer los cinco hitos históricos, puedo concluir que aquel que más ha llamado mi atención ( no necesariamente mi favorito) es la Academia de Platón. Inicialmente, encuentro algunos rasgos en ella que me han resultado significativos: me gusta la idea de que las clases se impartan fuera de la ciudad, en el campo. Creo que el estar en contacto con la naturaleza, alejados del bullicio urbano, da lugar a un ambiente más tranquilo, más natural, donde se aprende desde el entorno más real que existe. Los alumnos pueden llegar a apreciar el mundo natural de nuestra tierra, toda la belleza y magia que él contiene, que en muchas ocasiones se nos olvida. A su vez, me interesa la metodología que impone Platón, donde da mucha importancia a las habilidades físicas y a las actividades deportivas, pues considero que son cruciales para la salud, y contienen un gran número de beneficios, no solo físicos, sino cognitivos. Sin embargo, pienso que también se debe dar su lugar al aprendizaje de cosas teóricas, de cosas valiosas, que ayudan al individuo a encontrar su lugar en este mundo y a comprenderse a si mismo. Siendo una amante de la lectura, no puedo evitar no resaltar la idea de los espacios bibliotecarios, donde los alumnos compartían sus conclusiones de las clases. Me parece crucial esta práctica, pues no todo el mundo aprende igual, no todos captan los mismos detalles en la explicación, cada uno tiene una mirada distinta que le caracteriza, y creo que el poder compartir entre los alumnos lo entendido en clase, es una forma de aprender mágica y necesaria. La convivencia entre los maestros y los alumnos me genera un cierto debate interno. Por un lado, aprecio el contacto cercano entre ambos, la familiaridad que se puede conseguir gracias a ello, y puede dar lugar a una mayor seguridad emocional, al mejor conocimiento individual del alumno y a un clima ciertamente positivo en las aulas. Sin embargo, esta relación tan cercana, donde comen, ríen, y pasan mucho tiempo juntos, a pesar de ser beneficiosa en muchísimos aspectos, encuentro en ella algunos peligros que pueden afectar a la relación educativa: se pueden traspasar límites entre ambos, se puede dar lugar a una relación de dependencia y puede desaparecer la objetividad en la evaluación. Me parece relevante destacar que la relación educativa es una relación de ayuda, pero también se trata de una relación asimétrica. No se ayudan de la misma forma, la palabra del maestro debe elevarse digna de respeto, y esto no se consigue porque el maestro presente una muy buena amistad con sus alumnos, sino porque el maestro se apasiona por lo que enseña. Hay algunos aspectos de la Academia de Platón que no comparto. En primer lugar, creo que la escuela debe dar acceso a todo el mundo, es un derecho y un deber, no un privilegio solo para aquellos que " comprenden la geometría", todo niño merece aprender cosas valiosas. En segundo lugar, pienso que la escuela no debe tener la intención de generar futuros líderes de la ciudad, el objetivo principal de la relación educativa debe ser que los alumnos encuentren su propio camino, encuentren ese lugar en el mundo donde se identifiquen, la meta debe ser que los estudiantes capten su atención en algo que nunca les había interesado, que aprendan a aprender cosas valiosas, y sepan justificar por qué para ellos son valiosas. Que sepan dudar de aquello que tienen asimilado, que miren con otros ojos, pero que miren bien, porque la clave en ocasiones se encuentra en saber mirar. Hay muchos aspectos más que se podrían comentar sobre esta academia, algunos rasgos que hoy en día nos podrían resultar útiles y otros que, sin embargo, no deberían implantarse. En definitiva, creo que el objetivo de esta primera clase teórica ha sido no solo conocer distintos hitos históricos, sino tratar de identificar la magia y el misterio de cada uno, sacando de cada cual algo significativo.

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    1. Qué interesante, Ruth... no te limitas a describir la Academia de Platón: la piensas desde tu propia mirada como futura educadora. La importancia que das al espacio (la naturaleza, el alejamiento del ruido urbano) conecta muy bien con la paideia clásica: aprender no era solo estudiar, sino situarse en un entorno que favorece la atención y la calma. En la Complu también tenemos un Campus que habita la frontera de la ciudad y el campo. Ok... no son los jardines de Akademos, ni los paisajes de Mallorca... pero ni tan mal, ¿no?

      Me gusta cómo valoras esa paradoja relacional de la Academia: la conversación como experiencia integral de aprendizaje... y al mismo tiempo la tensión (¿los riesgos?) de una relación maestro/alumno demasiado horizontal. O sea, el valor de la cercanía y del clima afectivo, pero también la necesidad de una relación asimétrica, con límites claros para mantener la responsabilidad pedagógica y la justicia en el trato y la evaluación. Esa tensión entre vínculo y autoridad atraviesa toda la historia de las instituciones educativas.

      Sí... cada momento de esa historia tiene su encanto, su legado... su "misterio"... y también nos ofrece un espejo, una pregunta: ¿qué podemos aprender, en ese álbum de fotos, de la evolución de la educación? ¿y de nuestros coles y organizaciones educativas actuales?

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  4. Beatriz Delgado Cabrera4 de febrero de 2026 a las 3:21

    Tras volver a leer la entrada, me han parecido interesantes bastantes cosas. La principal de todas, que me deja reflexionando es: ¿Cuál fue el motivo por el que se transformó el ambiente en el que se educaba? Es decir, por qué, se dejo de tener este ambiente tan "libre" en el que de alguna manera, el alumno era el centro del aprendizaje y quien dirigía este.

    Una de las principales razones que se me ocurre, es la justificación "típica", que es por un motivo de organización, pero esto, para mí tendría sentido si hubiese ocurrido al hacer la educación universal. Sin embargo, ya ocurría en los monasterios cuando había apenas el mismo numero de estudiantes que en la academia de Platón. Es decir, actualmente con las ratios que existen sería imposible llevar a cabo una educación con la misma organización que en
    Atenas. Sin embargo, yo creo (por lo que hemos visto hoy en clase) que no era tanto por la organización (que también), sino porque no se luchó por ello y cuando ya surgieron los problemas de aforo, esto ya era así.

    Esto, es algo que me hace reflexionar bastante: ¿cuáles son los verdaderos motivos? que deben tener el suficiente peso para alejarnos de la naturaleza del ser humano: un ser humano curioso que se deja llevar por esto.

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    1. Bea... la pregunta que formulas es una de las más importantes de todo el curso. Señalas algo clave al comparar la Academia y el monasterio: incluso con grupos reducidos, el ambiente educativo se transforma (radicalmente!), y eso nos obliga a mirar más allá del aforo. Ahí aparece una idea central para pensar las instituciones: no solo organizan aprendizajes, también organizan formas de poder, de autoridad y de relación con el saber.

      El monasterio, por ejemplo, no se aleja de una educación abierta y dialogante porque no pueda sostenerla, sino porque persigue otra finalidad: formar un sujeto disciplinado, ajustado a una regla de vida espiritual. Cambia el ambiente educativo porque cambia el proyecto humano que se quiere producir.

      Eso conecta con lo que haremos en la asignatura: preguntarnos qué tipo de personas (y de sociedad) moldean las organizaciones educativas que conocemos (como la escuela, por ejemplo); y, tal vez aún más importante: cómo podemos contribuir a su evolución.

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  5. Al igual que la mayoría de mis compañeras, el sistema educativo que más me ha llamado la atención ha sido la Academia de Platón, tal vez porque fue la primera y también porque es la más diferente a la actual. Me atrae especialmente el propósito que tiene esta enseñanza, elevar el conocimiento de los estudiantes mediante su propia reflexión y el diálogo con el maestro. Este aprendizaje es mucho más natural y, no sé si se podría llamar así, pero a mí me parece un proceso inductivo: aprenden desde sus propias inquietudes e ideas preconcebidas, y a partir de ahí las van moldeando y construyendo con la ayuda del profesor. En cambio, cuando surgen los monasterios, ya se parte de una teoría concreta: es el maestro el que indica exactamente qué deben aprender y cuándo hacerlo. Los alumnos no eligen ese camino, por lo que este modelo podría entenderse más como un aprendizaje deductivo.

    No obstante, el caso que más me interesa indagar en profundidad es el de la Escuela Pública Victoriana. Llevar la educación a todos los pueblos y permitir que todo el mundo pueda permitirse ir me parece un cambio de mentalidad radical. Creo que es una de las etapas educativas más potentes porque se empieza a pensar en los derechos de cada individuo y en cómo se pueden desarrollar. Aunque también se presente como una forma de control del Estado sobre sus ciudadanos, pienso que va más allá y abre la posibilidad de que todos puedan crecer personalmente.

    Además, me llaman mucho la atención los métodos que utilizaban para controlar e instruir a los niños, porque en ese momento no se trataba tanto de educar como de enseñar ciertas destrezas y conocimientos que se consideraban fundamentales para vivir dentro de la nación. Esto me hace pensar hasta qué punto la escuela ha sido siempre un espacio entre educar y disciplinar, y cuánto de eso sigue estando presente hoy en día.

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    1. Me quedé pensando tras leer tu comentario... La distinción que introduces (aprendizaje más “inductivo” en la Academia y más “deductivo” en el monasterio) es muy sugerente y muestra que estás pensando la educación no solo por sus contenidos, sino por quién decide qué se aprende y desde dónde se construye el saber. Ahí aparece ya una cuestión central del curso: cuando cambia la institución, cambia la relación con el conocimiento y con la autoridad.

      Tu reflexión sobre la pedagogía del disciplinamiento de la escuela victoriana dialoga muy bien con lo que analiza Michel Foucault en Vigilar y castigar: la escuela se convierte en un espacio donde se organizan los cuerpos, los tiempos y las conductas, no solo para enseñar contenidos, sino para producir sujetos “adecuados” al orden social.

      Entender la escuela como un espacio en tensión, y no como algo neutro, es un primer paso fundamental para pensar críticamente su organización actual.

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  6. Cuando estudiamos la organización de nuestro sistema educativo actual, resulta útil mirar al pasado y observar qué elementos funcionaron en otros tiempos. Me resulta muy complicado escoger un solo hito, pues creo que todos ellos tienen algo valioso que podríamos incorporar a nuestro sistema actual.

    Por ejemplo:
    -Si nos fijamos en los principios de la Academia de Platón, podríamos confundirlos con algunas metodologías consideradas hoy como innovadoras. Mientras leía de nuevo la entrada, me resonaba mucho esta visión con el aprendizaje colaborativo, basado en el diálogo y en la construcción del conocimiento por parte del propio alumno. Puede parecer que estas propuestas pedagógicas son muy novedosas, pero en realidad tienen su origen en los comienzos mismos de la escuela. Me parece un recordatorio importante de cómo, muchas veces, la solución a nuestros problemas está en el pasado y no tanto en un futuro plagado de innovación.

    -La escuela monástica medieval puede parecer mucho menos atractiva, pero, aunque no se asemeja a la visión de educación ideal que tenemos hoy, posee un valor muy importante: la escucha, el silencio, la capacidad de vivir sin una sobrecarga de estímulos. A veces puede ser beneficioso dedicar ciertos momentos simplemente a la calma y la reflexión.

    -De las primeras universidades destaco el placer por el saber, incluso cuando no es práctico. El hecho de poder especializarnos en un área del conocimiento y dedicarnos por completo a ella permite formar verdaderos maestros en distintos ámbitos. Me parece esencial cultivar el amor por el conocimiento, el deseo de aprender por el simple placer de hacerlo.

    -Sin duda alguna, de la escuela victoriana recalco la idea de la escolarización de todos los niños. Es fundamental recordar la importancia de cuidar un sistema educativo público y de calidad, que incluya a todo tipo de personas y no deje espacio para la discriminación.

    -Del último hito valoro la posibilidad de que la educación llegue a todo el mundo. Es lo que en teoría de la educación llamamos “profanar el conocimiento”: hacerlo público, accesible para todos. También destaco la oportunidad de que cada persona pueda construir su propia trayectoria educativa según sus intereses. Ya no existe un único camino marcado; ahora tenemos la capacidad de diseñarlo a partir de nuestras motivaciones y vocaciones.

    Por lo tanto, todos los tipos de escuela que han existido hasta ahora resultan útiles a la hora de crear un nuevo modelo educativo. La innovación es interesante y muy importante, pero no podemos olvidarnos de aprender del pasado, de los errores que hemos cometido y también de los aciertos.

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    1. Wow... qué buen recorrido haces de ese paseo.... pescando en cada río. Coincido: muchas veces no necesitamos inventar tanto como recordar. Te cuento una anécdota. El marco teórico que inspira mi pedagogía, entre otros, es la "educación dialógica". Tuve la suerte de participar en una reunión con uno de sus líderes mundiales actuales, el británico Rupert Wegerif. Teníamos que diseñar un proyecto de investigación enfocado en comparar prácticas pedagógicas innovadoras en la escuela secundaria en Inglaterra, España y México. Wegerif tomó la palabra y nos comentó algo que me voló la cabeza. Nos dijo que después de varias décadas de investigación en su país, los profesores más innovadores que había conocido eran los docentes de escuelas rurales, alejados de las "modas" del discurso y las políticas pedagógicas contemporáneas; profesores que se inspiraban en el legado milenario de la tradición educativa.

      Tu cierre, por cierto, sintetiza muy bien el espíritu de nuestra primera clase: no se trata de copiar modelos del pasado, sino inspirarnos en ellos, recuperando y combinando elementos de esas tradiciones, pues toda innovación educativa sólida dialoga con la memoria de lo que ya hemos sido: el aprendizaje en diálogo de la Academia platónica, el silencio y recogimiento interior monástico, la especialización y discusión del conocimiento de la universidad renacentista, la expansión de la educación de la escuela victoriana y el aprendizaje ubicuo y autodirigido, hiperconectado, de la era digital.

      ¿Cómo combinar esos ingredientes? En eso consiste el arte, la cocina, de la pedagogía. ;-)

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  7. El hito que más me ha interesado es la Academia de Platón no solo por lo que se aprendía, sino como se hacía. El aprendizaje tenía lugar en un espacio abierto permitiendo conectar con la naturaleza y ligando esos aprendizajes al mundo real. Creo que hacerlo de forma tan cercana al mundo y no dentro de una "burbuja" como son las clases actuales te permite comprender la utilidad de lo que aprendes. También me parece muy interesante que estuviera ligado al deporte. Además creo que el diálogo es algo que no está del todo presente en nuestras aulas y es sorprendenete que fuera la base de la educación griega. Por otro lado, creo que los conocimientos que se impartían eran diferentes de los que se imparten ahora, ellos conbinan la ciencia con la formación del ser. Y aunque la educación está orientada hacia esto último los profesores muchas veces no lo tienen en cuenta o no le dan la relevancia que le corresponde.

    Para la educación primaria recuperaría varias cosas de los diferentes hitos: rescatraía los espacios abiertos de la Academia y los monasterios, también una educación para hombres y mujeres como en la victorina y además poder acceder al conocimiento en cualquier momento del día de la era actual. Creo que el sistema educativo perfecto debería ser una suma de todos los grandes avances y características de cada uno.

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    1. Sara, cuando señalas la conexión con el deporte y con el diálogo, estás recuperando una idea potente de las escuelas filosóficas de la Atenas clásica: formar a la persona de manera integral, uniendo cuerpo, pensamiento y palabra. Que hoy nos resulte “sorprendente” que el diálogo fuera central dice mucho de cómo han cambiado (¿y empobrecido?) ciertas prácticas escolares. ¿Cómo podríamos llevar ese modelo pedagógico a una escuela de patinaje?

      Tu reflexión final es muy atinada: no idealizas un único modelo, sino que piensas la educación como una combinación consciente de herencias. No se trata de volver al pasado, sino de recomponer lo valioso de cada hito para responder a las necesidades de hoy. Esa capacidad de imaginar un sistema educativo como suma crítica (y no como copia) es exactamente el tipo de pensamiento que esta asignatura busca encender.

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  8. Parecido a mis compañeras, el hito que más me llamó la atención fue el de la Academia de Platón. Yo creo que esto se debe a que mi forma preferida de aprender es a través de los diálogos abiertos. No necesariamente participando activamente, sino reflexionando internamente acerca de las opiniones y perspectivas del resto. Considero que los momentos en los que una persona más se enriquece son cuando verdaderamente le da vueltas a un pensamiento, y eso es muy difícil de hacer cuando se trata de meramente escuchar mucha información en poco tiempo. Mientras que, por ejemplo, cuando discutes la reflexión de un filósofo que acabas de aprender en clase con tus amigas en el comedor, es ahí cuando verdaderamente empiezan a surgir las dudas y, por ende, el interés de saber más. Son en esos momentos cuando te das cuenta del valor que tienen las reflexiones y opiniones del resto, y cómo estas pueden profundizar tu aprendizaje mucho más que cualquier monólogo de un profesor (aunque sea el más culto de todos).
    Este sería el aspecto que me llevaría a mi aula, el diálogo abierto. Considero que las experiencias y formas de ver la vida de cada persona pueden aportar mucha más riqueza al contenido. Además a través de este diálogo los alumnos aprenderían también a respetar y tener en cuenta la opinión de los demás, volviendo así personas más sensibles y empáticas, algo que hace falta en la sociedad contemporánea.

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    1. Comparto contigo, Valentina, la importancia del diálogo como medio de aprendizaje. Eso sí, quiero matizar algo. El diálogo platónico no era un diálogo abierto, horizontal o simétrico, en el sentido contemporáneo. No era, como lo entendemos hoy, un debate o una discusión intelectual. La mayéutica era un método conducido por el maestro, que guiaba el intercambio de turnos de habla para ayudar al aprendiz a detectar sus errores, cuestionar sus creencias iniciales y avanzar, paso a paso, hacia LA verdad. Era un proceso inductivo, sí, pero con una dirección clara.

      Esta diferencia es muy sugerente para pensar la escuela actual: cómo combinar el valor del diálogo, la escucha y la diversidad de miradas que tú reivindicas, con la responsabilidad docente de orientar el aprendizaje y no dejarlo a la deriva. Esa tensión entre diálogo abierto y conducción pedagógica sigue siendo hoy uno de los grandes retos de la educación.

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  9. El hito que más me ha gustado es la academia de Platón. Tengo que confesar que mi preferencia hacia este hito está condicionada por el temario de filosofía que vi en bachillerato. Ya cuando me lo enseñaron me llamó mucho la atención el concepto de "virtud". Aunque me explicaron que Platón entendía la virtud como algo "otorgado de manera divina" y que no se podía desarrollar, era innato. Sin embargo, a mi me gustó más la teoría de Aristóteles, que defendía que la virtud era un punto medio entre dos extremos viciosos. He intentado aplicar este principio a mi vida desde entonces, ya que creo que ser "perfecto" también es un defecto, porque la obsesión produce mujeres y hombres desequilibrados. Para ser bueno en algo, hay que ejercitarse en ese ámbito. Así, tanto la pereza como la formación exclusiva en ese ámbito son extremos viciosos. Me gustaría llevar esto a la educación, ya que considero que el sistema educativo actual se centra demasiado en formar una dimensión del ser humano (estudios) y abandona otras (habilidades sociales, emocionales, comunicativas, vida saludable...). Creo que la visión de la academia platónica de que hay que formar hombres y mujeres equilibrados que sepan encontrar el punto medio en todos los ámbitos de su vida, es aplicable a cualquier etapa histórica.

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    1. María, tu comentario es muy interesante porque conectas la Academia de Platón con una reflexión personal profunda sobre la virtud y su sentido educativo. Es muy sugerente cómo traes al diálogo la tensión entre Platón y Aristóteles: la virtud como algo dado o como algo que se aprende y se ejercita. Es decir: como algo que se educa.

      En el contexto de la LOMLOE (la ley que regula los centros educativos en España) no lo llaman "virtud", pero sí "cabe" en una de las competencias transversales que el programa propone educar en la Primaria: "la competencia personal, social y de aprender a aprender". Pero no, no la llaman virtud, y podemos recuperar de la Academia esa noble aspiración a construir personas equilibradas, capaces de conocerse, regularse y orientarse en la vida, no solo de rendir académicamente, sino de aprender a vivir con medida, criterio y sentido. ¿Y si dedicas tu blog a esa "educación de la virtud" de los niños/as?

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  10. Después de leer los casos, puedo decir que el que más me ha llamado la atención ha sido el Caso 1: La Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles, como muchas de mis compañeras. Yo soy una persona que aprende cuando hay diálogo en clase; ya no solo escuchar al profesor, sino las opiniones y la información extra que cuentan mis compañeros u otras personas que saben del tema. Esto, en las aulas de hoy en día, apenas se dá. Nos tiramos 6 horas al día sentadas en una silla enfrente de un ordenador, iPad, o cuadernos y bolígrafos, escuchando a unos profesores que nos hablan acerca de su asignatura. Siendo sincera, tal vez preste atención un 35% del día, por lo casi no soy productiva, o aprovecho que no estoy escuchando al profesor para avanzar tareas de otras clases.
    Esto, en la academía de Platón no ocurre. La transmisión del conocimiento sigue ocurriendo de profesor a alumno, pero sucede afuera de las aulas: dando paseos, en claustros, etc. La información se pasa de maestro a estudiantes de una manera más coloquial, cercana, dialógica, pero no por ello es una manera menos válida de aprender.

    Aunque no igual, me recordó a las clases que tenía en infantil y primaria en actividades como los "cuentacuentos". Nos sentábamos en el suelo con nuestra maestra o maestro y nos contaban historias, y nosotros podíamos hablar después y contar experiencias, que cosas habíamos aprendido... No es lo mismo, pero el diálogo, al igual que en la Academia de Platón, fue muy importante. Ya simplemente con la disposición que tomaba el aula cuando llegaban estas sesiones demuestra esa cercanía que existía entre nuestra maestra y nosotros, algo que se ha ido perdiendo a medida que crecíamos y subiamos de curso, lo que es una pena, ya que de las clases en las que más he aprendido han sido las que teníamos permiso de hablar y había cercania con mis profesores.

    ¿Es más complicado llevarlo a aulas de los últimos ciclos de primaria y la ESO? Yo creo que no. Las actividades no pueden ser las mismas, ya que hay un nivel de madurez mayor a medida que vamos creciendo, pero creo que sugerir ciertos temas que ya les empiezan a afectar a ellos y les hagan reflexionar puede enriquecer mucho su experiencia educativa.

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    1. Genial, Aitana. Tu comentario no se queda en la reflexión, sino que aterriza el diálogo platónico a una práctica pedagógica que todos reconocemos: el cuentacuentos. Eso es exactamente lo que buscamos en esta asignatura, pasar de la teoría a la práctica educativa. Al aula. Que la asignatura, aunque sea en nuestras mentes, huela a pupitre, a patio de cole, que suenen las risas de los niños/as.

      Lo que describes está hoy formalizado como técnica didáctica, y en el ámbito anglosajón se trabaja como "storytelling" educativo. Si te interesa el tema, uno de los referentes internacionales es Kieran Egan (su libro: "Teaching as Story Telling. An Alternative Approach to Teaching and Curriculum in the Elementary School").

      Tu comentario final apunta a una idea clave: quizá no perdemos el diálogo porque “maduramos”, sino porque dejamos de organizar la escuela para que ese diálogo sea posible. :-)

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  11. Tras hacer una lectura más detenida , me he dado cuenta que cada modelo educativo responde a las necesidades sociales de la época. Desde las escuelas monásticas medievales que estaban centradas en la obediencia, la memorización etc y las escuelas victoriana que buscaban alfabetizar y disciplinar a grandes masa de población o los MOOCS donde el currículum se vuelve mas personalizable. Creo que todos estos casos ayudan a entender por qué la escuela actual es cómo es. Sin embargo el hito que más me ha llamado la atención y que más me ha gustado es el de la Academia de Platón, porque propone una visión de la educación que a mi parecer es muy inspiradora. Entiende la educación cómo un dialogo , un intercambio de ideas entre el maestro y los discípulos lo que contrasta con otros modelo propuestos.
    Además el hecho de aprender conversando pone al alumno en el centro del proceso educativo , haciendo que sea algo más tranquilo e interesante. Pienso que aunque hoy en día no se posible reproducir exactamente el modelo de la Academia de Platón, creo que muchos de sus principios siguen siendo válidos: la curiosidad, el diálogo, la idea de que educar no es solo transmitir saberes sino formar a personas que son capaces de pensar y convivir activamente en la sociedad etc. No es solo un hito sino un referente que todavía puede inspirar la educación del presente.

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    1. Laura, das en un punto fundamental: los sistemas educativos responden siempre a las condiciones sociales de su época. Justo ahí apuntan las ideas de Iván Illich, cuando nos invita a mirar la escuela de forma crítica y a no aceptar como “natural” todo lo que heredamos. Entender esos condicionamientos es el primer paso para poder cuestionarlos y transformarlos, no solo para explicarlos históricamente.

      Y es muy importante lo que señalas después: el diálogo, la curiosidad y la formación integral sí pueden tener lugar hoy en la escuela. No como copia de la Academia de Platón, sino como principio vivo. Eso es, de hecho, lo que estamos intentando hacer en esta asignatura y lo que guía mi forma de enseñar desde hace años: una educación dialógica, donde aprender implica pensar juntos, conversar y construir una experiencia, un significado en común de la asignatura. Con sus luces... y con sus sombras. :-)

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  12. Cuando repaso estos distintos momentos de la historia de la educación, me doy cuenta de que educar siempre ha sido una forma de entender el mundo. Cada modelo responde a una época concreta y a unas necesidades sociales muy claras.
    De todos estos hitos, los que más me gustan son el platónico y el moderno. Del modelo de Platón me gusta sobre todo el diálogo y la importancia del pensamiento crítico, esa idea de aprender reflexionando, preguntando y no aceptando las cosas sin más. En cambio, de otros modelos históricos, la rigidez, me gusta y a su vez no, ya que muchas veces limita la creatividad y la libertad de pensamiento, pero también ayuda a ser un poco más responsables. Del modelo educativo moderno me gusta especialmente que la educación sea accesible para todos y el papel que juegan las tecnologías en el aprendizaje. Yo creo que internet ha abierto muchísimas posibilidades y nos permite aprender de formas muy distintas, pero creo que también hay que tener cuidado, porque no basta con tener acceso a la información, hay que saber usarla bien, aprender a seleccionar, contrastar y reflexionar sobre lo que consumimos.
    Por eso, si tuviera que quedarme con un modelo ideal, elegiría una mezcla entre la educación moderna y la platónica. Dicho de otra manera, una educación accesible para todos y apoyada en la tecnología, pero que no renuncie al diálogo, la reflexión y la formación humana. Al final, no se trata solo de aprender más, sino de aprender mejor y con sentido. Precisamente al mirar hacia atrás y comparar estos modelos educativos, me surgen algunas dudas que creo que siguen siendo muy actuales. Entonces para cerrar mi reflexión, me gustaría dejar dos preguntas abiertas: ¿hasta qué punto los modelos educativos del pasado formaban personas libres y críticas? ¿Y creemos que hoy educamos para que las personas piensen por sí mismas o para que encajen en el sistema?

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    1. Al parecer, el diálogo platónico haya ganado claramente el concurso de simpatía pedagógica de la clase. Pero ponerlo realmente en juego no es tan sencillo: cuestiona muchos de nuestros hábitos escolares (el silencio entendido como obediencia, la clase como monólogo, la evaluación como control). Ahí es donde conectaremos con Illich y con las miradas críticas sobre la escuela: ¿educamos para formar personas libres y pensantes o para que encajen sin hacer demasiado ruido? Tus preguntas no cierran nada, abren el debate, la discusión.

      Y de eso se trata esta clase: de construir, cada quien, su propia respuesta, en diálogo con la clase que formamos todos y yo orquesto. La clase como pregunta. La clase como algo que hacemos entre todos, no sé si para ser libres y críticos (que cada quien decida lo que quiere ser), pero sí para encender la ilusión de construirnos juntos.

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  13. Este tema me ha parecido especialmente interesante porque plantea la historia de la educación, no como una simple línea cronológica, sino como un conjunto de momentos clave que explican el porqué de nuestro presente. La idea de entender cada etapa como un “espejo” en el que mirarnos me ha resultado muy llamativa, ya que nos hace preguntarnos qué podemos aprender de cada caso, qué nos gustaría cambiar de cada hito histórico y nos lleva a comparar la evolución de la educación. Esta reflexión entre pedagogías que hemos realizado al leer el texto me ha parecido fascinante porque nunca me había parado a pensar qué cosas del pasado de la educación seguimos manteniendo y por el contrario, cuánto han cambiado muchas otras cosas.
    De todos los casos, el que más me ha gustado ha sido el de la Academia de Platón. La educación entendida como diálogo, paseo, bagaje, convivencia y búsqueda compartida de la verdad me parece realmente inspiradora. La idea de aprender caminando, conversando y pensando juntos, sin un currículum rígido, contrasta mucho con la educación actual, mucho más estructurada y acelerada. Me encanta como tienen tanto cuidado con el detalle como, por ejemplo, imparten las clases en el campo, un lugar que transmite tranquilidad y paz en lugar del caos de la ciudad, siendo este el espacio ideal para el desarrollo de la educación. Me llama la atención cómo el aprendizaje estaba ligado no únicamente al conocimiento intelectual, sino también al cuidado del cuerpo y a la formación del individuo humanizado. Pues es este tipo de educación que me gustaría dar como futura educadora, una educación basada en el diálogo y el aprendizaje colectivo.
    No obstante, creo esencial esa democratización en el acceso a la educación que tenemos hoy en día. En la actualidad, muchísimas más personas pueden estudiar, independientemente de su posición social, su género o el lugar donde nacen, algo impensable en la Academia de Platón o en la educación medieval, que estaba reservada a élites. Por otra parte también creo muy importante los exámenes, algo que en la Academia de Platón no existía. Buscaban razonar, argumentar y pensar por sí mismo, algo esencial, pero es que creo que los exámenes son buenos para prepararnos para futuros momentos de estrés y frustración en nuestro día a día. Además, desde mi perspectiva, también es un avance muy importante que la educación actual se preocupe más por la inclusión y la diversidad, intentando adaptarse a diferentes ritmos y a distintas realidades. Aunque no sea ideal, la educación de hoy busca que aprender no sea un privilegio de unos pocos, sino un derecho que abarque las distintas necesidades y formas de aprender de cada uno.
    Lo más enriquecedor y sorprendente que me he llevado de esta lección es pensar que la mayoría de nosotros preferimos el primer modelo educativo. Al avanzar la historia hemos podido observar que nos sentimos más identificados con el hito más antigüo que hemos conocido. Tras reflexionar, creo que la razón ante esto es que a medida que ha avanzado la historia, la educación se ha vuelto más rígida y orientada a la disciplina o a la productividad. Al mirar atrás, el modelo antiguo aparece como un espacio de libertad intelectual que hoy echamos de menos. La Academia simboliza aprender por el placer de conocer y por el deseo de comprender el mundo, algo que conecta con lo que muchos sentimos que debería ser la educación, aunque sepamos que ese modelo no era justo ni accesible para todos. Quizá, anhelamos recuperar algunos de sus valores, dejando atrás un modelo que no humaniza, sino que crea máquinas para el día de mañana.
    Como conclusión, esta clase me ha gustado mucho, he disfrutado reflexionando sobre ella y conociendo más sobre los distintos hitos educativos y poniéndolo en perspectiva con la educación de hoy en día, entendiendo que la escuela se va adaptando a las distintas necesidades de la sociedad.

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    1. Marta, me alegro mucho de que hayas disfrutado este paseo por la historia. Y déjame reconocer algo con cierta ironía: probablemente yo mismo he romantizado un poco la Academia de Platón. No siempre insistí lo suficiente en que era una escuela elitista, reservada a unos pocos, y que ese diálogo tan inspirador no era un debate libre como lo entendemos hoy, sino un método conducido por el maestro hacia la verdad que él consideraba válida. Eso no le quita valor, pero sí nos obliga a mirarla con más complejidad.

      Me parece muy fina, además, la tensión que notas entre esa “libertad intelectual” y el discurso contemporáneo de la productividad y la eficiencia. En sociedades masificadas, nacidas al calor de la revolución industrial, no es fácil que la educación no quede atrapada en la lógica de preparar para competir en el mercado de trabajo. Ahí está uno de los dilemas que iremos viendo: cómo humanizar la educación sin ignorar el contexto social en el que existe. Tu comentario apunta justo a eso: no idealizar el pasado, pero tampoco resignarnos a una escuela que solo forme “máquinas” productivas. Ese equilibrio, incómodo pero necesario, es uno de los grandes retos educativos de hoy. También en nuestra asignatura.

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  14. Sin duda, considero esencial conocer la evolución las instituciones y programas educativos. No solo para comprender el origen de la escuela y los distintos cambios que ha ido experimentando con el paso del tiempo para adaptarse al momento histórico, sino para servirnos como guía que revela el funcionamiento de distintas prácticas de las que podemos servirnos en la educación actual. Aunque a simple vista tan solo nos parezcan algo de hace más de 2000 años que no nos parece nada innovador, pueden convertirse en la fuente de la que surge toda innovación y nos hacen recordar lo que siempre ha sido y será la escuela. A pesar de los cambios notables entre los distintos casos, podemos resaltar que el amor al conocimiento, ese deseo del maestro de transmitir cosas valiosas a sus alumnos se mantiene a lo largo de los siglos.
    Es por ello, que aprovecho esta entrada para incluir una línea del tiempo en la que destaco lo que más ha llamado mi atención de cada uno de los casos y me gustaría incluir en mi aula como futura docente. Además, relaciono cada una de estas prácticas educativas con un autor contemporáneo que aboga por cada una de ellas. La línea del tiempo termina con una imagen creada con IA que integra en un aula cada una de las cosas destacadas en los distintos casos.
    Enlace para llegar a la línea del tiempo preparada con Canva:
    https://www.canva.com/design/DAHAur1hd9Y/dbWYpaQ7ztCbvUAa2kCB1w/edit?utm_content=DAHAur1hd9Y&utm_campaign=designshare&utm_medium=link2&utm_source=sharebutton

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    1. Natalia, me ha fascinado que hayas decidido pensar la historia haciendo, creando una línea de tiempo en Canva. De hecho, me gustó tanto que lo incluí en la propia entrada. Seguro que también ayuda a tus comañeros de clase.

      Ese gesto dice mucho de tu forma de aprender: la lógica del learning by doing que defendía John Dewey. Convertir los hitos históricos en un recurso didáctico.

      Y eso conecta directamente con la misión de los blogs en esta asignatura: que el conocimiento no se quede solo en la cabeza o en los apuntes, sino que pase por la artesanía de nuestras creaciones digitales. Escribiendo, diseñando, enlazando, visualizando… ahí es donde las ideas se vuelven propias.

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  15. Después de este recorrido por la historia de las instituciones educativas, me ha llamado la atención que muchos de los debates que tenemos hoy ya estaban presentes desde hace siglos. Al igual que la mayoría de mis compañeras, de los cinco hitos, el que más me ha interesado es el de la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles, porque plantea una educación basada en el diálogo y en la reflexión compartida. No se trata solo de memorizar, sino de aprender a razonar, preguntar y entender lo que estudiamos. Además, la idea de aprender paseando, observando o fuera del aula me parece una muy buena manera de favorecer el aprendizaje y de mantener la motivación del alumnado.

    La escuela pública victoriana, en cambio, representa un modelo mucho más organizado. Aunque tiene un lado bastante rígido, creo que también deja algo muy importante: la idea de una escuela para todos y todas, que en primaria es clave para que todos los niños tengan las mismas oportunidades, independientemente de su origen.

    Lo que más me sorprende es que, al comparar la escuela pública del pasado con las aulas de hoy en día, tengo la sensación de que no hemos avanzado tanto como solemos pensar. La manera es que se organizan las clases (las mesas y las sillas en filas...) y muchos de los métodos de enseñanza siguen siendo muy parecidos, a pesar de todos los cambios sociales que han ocurrido. Me pregunto si realmente hemos logrado que la escuela se adapte al mundo en que vivimos, o si solo hemos hecho cambios superficiales, sin transformar de forma real cómo enseñamos o aprendemos.

    Por último, el aprendizaje en Internet muestra que estamos en un momento de cambio: ya no se aprende solo en el aula ni solo del profesor. Hoy podemos aprender en muchos otros espacios y de muchas otras personas. Quizá el reto esté en combinar todo esto: mantener una escuela que garantice igualdad de oportunidades, pero que al mismo tiempo sea más abierta, en cuanto a formas y espacios de aprendizaje; más participativa, con estudiantes activos en su propio aprendizaje; y más conectada con la realidad actual, adaptando lo que se enseña a los problemas, tecnologías y contextos del mundo real.

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    1. Carmen, me gusta que lo planteas no en términos de oposición, sino de integración, y eso es una mirada muy madura. Efectivamente, basta con mirar nuestro aula para reconocer que la organización escolar actual tiene mucha más herencia directa de la escuela victoriana que de la Academia de Platón: filas, horarios, currículum, evaluación… Pero aciertas al señalar que eso no significa inmovilidad. Estamos en un momento de transición, donde Internet multiplica las posibilidades de interacción y aprendizaje, y donde los vientos de la innovación educativa empujan hacia aulas más abiertas, participativas y conectadas con la realidad.

      La clave, como bien apuntas, está en combinar: no renunciar a la igualdad de oportunidades que garantiza la escuela pública, pero sí cuestionar formas organizativas que ya no responden del todo al mundo en el que vivimos, ¿no?

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  16. wow... Alejandra (o Ale ;-)). En tu comentario haces una reseña muy equilibrada de los cinco hitos, identificando luces y sombras, sin idealizarlos. Leo entre líneas, creo, un hilo común en tu reflexión: la importancia de la cercanía, del diálogo y de la experiencia compartida, desde la Academia de Platón hasta tu crítica al aprendizaje exclusivamente online, y eso dice mucho de tu concepción relacional de la educación.

    Justo estoy elaborando un proyecto de investigación cuyo eje conceptual es lo que en inglés llaman "relacional dialogue"... un diálogo que no solo facilite el aprendizaje entre pares, el intercambio de buenas ideas... sino la construcción de vínculos, de esa "presencia" del otro, de esas ganas de estar y aprender con otros. ¿Y si dedicas a eso tu blog? "La educación del vínculo", o "la educación de la confianza en el otro"

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  17. Tras haber leído la teoría y haber asistido a la clase, he reflexionado sobre algunos aspectos relacionados con la historia de las instituciones y programas educativos.

    En primer lugar, durante la clase la mayoría dijimos que el sistema que más nos gustaría tener en la actualidad es el de la Academia del siglo IV a.C. Este modelo nos resultó atractivo al ofrecer un trato más cercano con los discípulos y al impartirse en unos lugares abiertos y en contacto con la naturaleza.
    Sin embargo, visto desde un punto de vista realista, este tipo de institución sería muy difícil de aplicar en la sociedad actual. El uso de las nuevas tecnologías y las actitudes que adoptan los alumnos frente a ellas hacen necesario ceñirse a un currículo que establezca los contenidos que deben enseñarse. Sin tener organizadas las clases, los alumnos no podrían seguir correctamente el temario. Además, esta cercanía entre el maestro y los alumnos podría derivar a malentendidos en la sociedad, o incluso a una manipulación por parte del adulto.

    Otro aspecto a destacar, es que el aprendizaje a través de internet ha supuesto un gran progreso en la sociedad, ya que ha conseguido que gente de cualquier parte del mundo pueda recibir una educación. Gracias a la adaptabilidad que ofrece el internet, se puede aprender en cualquier momento y en cualquier lugar; el problema de esto es que hay una gran incertidumbre por saber si realmente en un futuro se van a necesitar profesores, ya que ahora cualquier duda que puedas tener te la puede resolver Google o la IA.
    Como dijo nuestra profesora de Teoría de la educación, ningún robot podría sustituir a un humano. Aun sigue existiendo esta duda de si serán necesarios los profesores en un futuro, pero no por ello creo que debamos rendirnos a nuestra vocación.

    En conclusión, esta clase me ha ayudado a ver cómo pueden cambiar los diferentes aspectos en la educación en tan poco tiempo y como nunca podemos asegurarnos de que lo que hacemos ahora será igual que lo que se hará en un futuro.

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    1. Iria... ¿Qué te ha parecido la lectura de Ivan Illich? Tu postura en este comentario colisiona frontalmente con su defensa de una sociedad desescolarizada. Dices: es "necesario ceñirse a un currículo que establezca los contenidos que deben enseñarse". Argumentaría Illich: ¿Por qué el estado tiene que tener el monopolio de ese currículum? ¿Es más, por qué supeditar nuestra capacidad y ritmo para aprender, nuestros intereses cambiantes, la disponibilidad de personas o actividades o lugares con los que nos relacionamos para "encerrarnos" en un solo lugar, aprender un temario oficial, aprender de un tipo específico de agente (los profesores)? ¿Qué ganamos realmente al hacerlo? Y, sobre todo, ¿qué oportunidades perdemos?

      La existencia de inteligencia artificial, de robots con capacidad para interactuar con nosotros o el acceso en internet a posibilidades casi ilimitadas de contenidos y personas.... no, no sustituye, (actualmente, aún) a los profesores. Pero, sin duda, supone un desafío que no podemos ignorar. ¿Qué nos hace diferentes realmente? ¿Qué podemos aportar? Es lo que en la jerga mercantil se llama "reskilling": la necesidad de transformar nuestra profesión, de repensar profundamente nuestra función para seguir siendo valiosos. De lo contrario, asumimos el riesgo de otras profesiones que se extinguieron al dejar de ser valiosas, como las operadoras telefonistas manuales sustituidas por la red telefónica, los copistas tras la imprenta o, más recientemente, los videoclubs frente al streaming. Sí, nuestra profesión es milenaria y ha vivido muchos cambios... y se ha ido transformando. Nos ha tocado vivir una época de cambios radicales y acelerados... así que, ¿hacia dónde evolucionar como profesionales de la educación? Recordemos la teoría darwinista: la especie que sobrevive no es la más habilidosa ni la más fuerte, sino la que mejor se adapta a los cambios en su entorno.

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  18. La constante evolución supone un aspecto fundamental y consustancial al ser humano. Como evidencian los diferentes casos explicados, podemos observar cómo el ser humano, a lo largo de la historia, desarrolla diferentes instituciones y programas educativos. Resulta curioso cómo progresivamente se incorporan innovaciones y se transforma el área educativa. Y es que resulta imposible resumir la historia de la organización de las diferentes entidades educativas en una clase; esto se debe a que el ser humano está constantemente innovando e incorporando elementos y mejoras que engloban lo que viene a ser nuestra historia. A través de los diferentes hitos, podemos observar una evolución desde las escuelas filosóficas hasta la actual educación online.

    En sus comienzos, la educación se focalizaba en un aprendizaje basado en el contacto con la naturaleza, en el que la dialéctica jugaba un papel fundamental; en estos momentos, estamos hablando de la Academia de Platón. Sin duda, este hito me ha resultado el más fascinante. Entre otras razones, me ha llamado la atención su manera de incorporar el medio ambiente y el ejercicio físico con el aprendizaje. Muchas veces asociamos el aprendizaje con estar sentados en un pupitre en un espacio cerrado, pero esto no tiene por que ser así. En la Academia, el campo resultaba un lugar ideal para sumergirse en el proceso del aprendizaje. ¿No creéis que el aprendizaje sería mejor si se realizase en contacto con la naturaleza? Personalmente, considero que transmitirá paz y tranquilidad y, en cierto sentido, permitiría la desconexión con el bullicio y todo aquello que nos estresa. Deberíamos seriamente replantearnos su recuperación en la educación.

    Por otro lado, a pesar de que todos conozcamos con detalle los beneficios del ejercicio físico, muchas veces los obviamos y asumimos que este se debe realizar en nuestro tiempo libre. Pero, ¿por qué no incorporarlo en el aprendizaje? El aprendizaje y la salud física son compatibles; personalmente, considero que este aspecto sería muy beneficioso incorporarlo en la educación. Si nos fijamos detenidamente, nos daremos cuenta de que estos rasgos contrastan significativamente con ciertos modelos educativos actuales, principalmente con la educación en línea.

    Adicionalmente, cabe destacar la transformación de las organizaciones educativas desde las escuelas filosóficas hasta la educación en línea. Al principio, comencé comentando cómo la evolución es inherente al ser humano y es que si has leído con dedicación el blog, habrás podido observar los cambios que se han producido a lo largo de nuestra historia. Resulta sorprendente que actualmente la educación se pueda realizar de manera online. A pesar de que esta contenga múltiples beneficios, soy más partidaria de la educación presencial. Desde mi perspectiva, la educación online pierde en cierto grado parte de la esencia de lo que es la educación. Por ejemplo, me gustaría destacar la falta de interacción social; esto supone uno de los aspectos fundamentales en los que se centra la educación. La educación, entre otros muchos propósitos, busca que la persona desarrolle habilidades comunicativas y sea capaz de desenvolverse en la sociedad. A través de una pantalla, es complicado conseguir realizar esto plenamente.

    ¿Cuál es mi conclusión con todo esto? Quizá deberíamos incorporar algunos de los rasgos que caracterizaban a las escuelas filosóficas y replantearnos el papel que supone la educación en línea. Porque muchas veces equilibrar supone la mejor solución.

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  19. Después de releer y repasar lo explicado en clase, quiero destacar algunos aspectos que me han llamado la atención.

    En primer lugar, me he dado cuenta de que en todas las épocas, el sistema educativo es un reflejo de la sociedad, y el hecho de que ciertas prácticas nos resulten impensables hoy en día se debe a que cada sistema educativo respondía a las necesidades sociales de la época. Por ejemplo, en la época de la academia de Platón, la sociedad perfecta era aquella dirigida por hombres buenos, es decir, hombres sabios que con sus actos se acercasen a la idea de Bien, por ello se les educaba en la virtud a través de la mayeútica. Otro ejemplo muy claro es que, en la época de la escuela victoriana, el Estado buscaba el máximo control social, de ahí que toda práctica y herramienta educativa estubiese destinada a disciplinar y adoctrinar.

    Por otro lado, quería comentar que pienso que hay aspectos de la Academía de Platón que sería interesante implementar en la escuela actual. Me gustan especialmente dos cosas: las clases en el exterior, y la construcción del conocimiento a través del diálogo. Pienso que hoy en día los niños tienen un papel muy pasivo en el aula, lo que en la mayoría de los casos les lleva a perder el interés y el amor por el conocimiento, algo esencial para que puedan aprender de verdad. Sin embargo, en mi opinión, si estas dos propuestas se llevasen al aula esto mejoraría.

    En cuanto a las clases en el exterior, creo que, aunque quizá no sea factible hacerlo en todas (pues puede provocar muchas distracciones, especialmente cuando los niños son pequeños), sería interesante que en aquellas que tienen que ver con el medio externo, como por ejemplo ciencias naturales o geología, se llevase a los niños al exterior para que puedan percibir en primera persona cómo es eso que están aprendiendo, de tal forma que los conocimientos se tornen significativos y el interés perdure. Qué es más fácil, ¿aprender las partes de una planta o las etapas de su crecimiento a través de una imagen de un libro de texto o a través de la propia experiencia? Yo pienso que en este caso sería mucho más interesante para los niños salir al exterior a observar las plantas o sembrar la suya propia para aprenderlo.

    En cuando al diálogo, creo que estaría bien enseñar a los niños que lo que aprenden no es perfecto y a cuestionar la realidad, para que no se crean todo lo que se les dice. Si en la escuela se les enseña a tomar todo lo que se les dice como verdadero, ¿qué pasará cuando alguien quiera aprovecharse de ellos por su ingenuidad? ¿Dónde queda el pensamiento crítico? Es por ello que pienso que la mayéutica podría ser útil para introducir a los niños en ciertos debates y no enseñarles "la postura correcta", pues muchas veces no la hay. ¿Quién decide en una guerra quiénes son los buenos y quiénes son los malos? Si un niño aprende desde pequeño a hacerse preguntas sobre lo que sabe o se le dice, tiene muchas más posibilidades de alcanzar un conocimiento superior frente a otro que piensa que todo lo que sabe es completamente cierto.

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  20. Cuando he leído de nuevo todos los casos de la educación a lo largo de la historia, me he dado cuenta de que aunque hay momentos históricos en los que no nos gusta la educación, cada uno está centrado en las necesidades de la época. Además, gracias a todos estos casos que ha habido a lo largo del tiempo, hemos llegado al sistema educativo actual. Es cierto que en la actualidad hay cosas que no están bien y que se deberían cambiar, pero esto ha ocurrido en todos las épocas y muchas veces es muy complicado cambiarlas.
    En general, me han llamado mucho la atención todos los casos, ya que me parece que en cada uno se pueden encontrar tanto cosas buenas como malas. Pero me gustaría destacar sobre todo las cosas buenas, ya que de este modo podemos ver que aunque algo nos parezca horrible al principio, luego puede tener cosas beneficiosas o valiosas.

    En el caso de la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles, podemos ver la importancia que se le da al diálogo, algo muy importante con lo que se puede aprender muchísimo más que solo hablando el profesor. Además, se ve una relación muy cercana entre el profesor y los alumnos.
    Por otro lado, la escuela monástica medieval tenía un currículum que establecía que se enseñasen distintos saberes. Además, las jornadas se organizaban en torno a la vida monástica, en la que se realizaban actividades de enseñanza, labores prácticas y rezo.
    Luego tenemos la universidad tras la imprenta. En este caso hay un saber más especializado, en el que se incluyen textos para ver ejemplos en las clases y debates.
    Más tarde, la escuela pública victoriana pretendía conseguir que las masas pudiesen acceder a la escuela para lograr alfabetización y disciplina.
    Finalmente, el aprendizaje a través del internet permite que cualquier alumno pueda acceder a la clase a cualquier hora y en cualquier lugar.

    Con todos estos casos vistos en clase, podemos darnos cuenta de que es muy difícil conseguir un modelo perfecto. Algo que sería muy útil para lograr un sistema educativo cumpla con lo necesario sería intentar aplicar ciertas cosas de cada caso.

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    1. Qué buena actitud crítica, Jimena. En lugar de jugar a "cuál nos gusta más", una mirada más compleja identifica, más allá de las preferencias personales, o las romantizaciones que hagamos de ciertos modelos, juega a identificar elementos valiosos, limitaciones, condicionamientos contextuales... es decir, es una mirada más "anatómica", no sé cómo decirlo.

      Y sí... no hay, a mi juicio, "un modelo perfecto". El aprendizaje, la enseñanza, la educación, en general, es un proceso irregular, imperfecto, lleno de tensiones, de problemas que no terminan de resolverse... y sin embargo, sí podemos equiparnos con un conocimiento cada vez más científico y profundo, más maduro, más sensible a las posibilidades reales que ofrece cada contexto, cada institución, cada persona. Aprender a amar esa imperfección es clave. A mí me ha costado mucho tiempo y aún no he concluido ese aprendizaje.

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  21. Aunque todos, yo incluida, al pensar en la Academia de Platón podamos pensar que es el modelo educativo ideal, en cuanto profundizamos un poco más, esta idea utópica se viene abajo. Me explico, hay determinadas cosas que debemos aprender para no quedarnos fuera de la sociedad hoy en día, escribir, por ejemplo, una destreza que solo es posible adquirir mediante instrucción. Entonces, en este proceso la educación dialógica queda fuera de la ecuación, ya que no es posible alcanzar este aprendizaje de esta manera. También debemos tener en cuenta la importancia de la admiración al maestro por parte de sus alumnos para que se dejen influenciar. Es decir, en nuestro sistema actual, por desgracia, puedes encontrarte a profesores desganados que se dedican a la docencia porque no pudieron alcanzar su trabajo soñado, algo que dificultaría mucho la admiración por parte de los alumnos, y por tanto, imposibilitaría en gran medida este tipo de enseñanza.

    Por los inconvenientes que he mencionado, actualmente un modelo similar al ateniense es inviable. Con esto no quiero decir que los maestros debamos dejarlo completamente de lado, podemos adoptar estrategias para traer en momentos determinados esta educación dialógica a nuestras aulas. Métodos pueden ser la introducción de conceptos teóricos básicos e invitar a los alumnos a la reflexión para que ellos mismos lleguen a la conclusión (en el ciclo del agua, por ejemplo). Otro pueden ser los debates abiertos de ciertos temas como reforzador de su reciente adquisición teórica...

    En conclusión, la educación dialógica en su máxima expresión, se reservaría al ámbito familiar. La escuela puede, en momentos determinados, utilizarla, pero no es el fin al que debe aspirar.

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  22. Qué interesante tu comentario, Yaiza. En realidad, la LOMLOE (y antes de ella, otras legislaciones políticas y discursos pedagógicos en boga) promueve una educación no sé si más dialógica, pero sí más participativa, activa. Podemos ver en ese ascenso de las metodologías colaborativas cierta huella, un eco, no sé, de un modelo dialógico-platónico de educación. Aunque solo sea a nivel de ciertas prácticas pedagógicas o de ciertas técnicas didácticas (como el ABP, el storytelling, el Aula invertida, etc.). Pero sí, como dice Illich, incluso ese esfuerzo por desarrollar el aprendizaje a través del diálogo y la participación, choca con la lógica de exámenes estandarizados y el currículum instruccional de la escuela. Así que podemos ver esto en términos relativos, complejos, como un conjunto de ingredientes (más instruccionales o más dialógicos) que tienen cabida, en tensión paradójica, en diferente dosis, en cada colegio, en cada aula.

    Por otra parte, y siguiendo a Illich, probablemente el modelo de la Academia funcione mejor en organizaciones educativas que no son la escuela pública.... en clubes, comunidades de interés, tutores particulares, mentores, academias privadas, etc. Tendemos a pensar el sistema escolar como la organización "natural" de la educación, pero ya vemos que existen un montón de organizaciones, instituciones, comunidades, empresas, asociaciones, clubes, etc., que podemos pensar como entornos específicamente educativos. Y tal vez sea en ese ecosistema más amplio donde las prácticas
    pedagógicas, repensadas en el mundo contemporáneo, podrían funcionar mejor.

    Por cierto, también hay un desarrollo, dentro de las instituciones escolares, de la pedagogía "dialógica". Mi trayectoria docente está enmarcada en esa línea de trabajo. Un referente es España sería Ramón Flecha y sus "tertulias literarias" en Cataluña; o, en un sentido más amplio, las iniciativas escolares o universitarias inspiradas en la obra del brasiñeno Paulo Freire.

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    1. Personalmente considero que aunque la educación "dialógica" pueda tener similitudes con las metodologías colaborativas, no tienen mucho que ver. Ya que esta metodología se encuadra dentro de un currículum establecido y tan solo se espera que cada miembro del grupo aporte lo que mejor se le da. La educación ateniense, al centrarse en la filosofía, además de en el desarrollo de las habilidades físicas, permitía que cada alumno aportase su forma de pensar (su propia teoría, por así decirlo), algo que a las metodologías colaborativas no aspiran (sí bien busca que los alumnos compartan distintos puntos de vista, de como resolver un problema o del cómo realizar una tarea específica, pero no el cuestionamiento de la propia teoría en sí). Además, actualmente, en el caso de que un alumno cuestione la teoría establecida, el modo de actuar es corregir a ese alumno, invalidar su cuestionamiento afirmando que el curriculum es lo correcto o la verdad absoluta. Algo que resultaría inviable en la Academia o Liceo, ya que Platón y Aristóteles, respectivamente, tomarían en cuenta para incluso repensar sus propios puntos de vista.

      De todas formas, considero las metodologías colaborativas muy valiosas, ya que de cierta forma obliga a los alumnos a participar. Ya que en el propio aula cuando el profesor manda una tarea individual, el estudiante que no quiere realizarla no siente esa falta al deber, ya que el perjudicado solo es él mismo (mientras que en estas metodologías los afectados son todos los miembros del grupo, creando así, simultáneamente, un sentido del deber y la responsabilidad).

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  23. Tras la explicación de clase y releer los apuntes, puedo afirmar que el hito que más me ha llamado la atención es el primero, el de la Academia y el Liceo en la Atenas del siglo IV a. C. Me resulta muy interesante la idea de la educación como diálogo, donde el conocimiento no se transmite solo de forma pasiva, sino que se construye activamente a través de la conversación, la reflexión y la convivencia entre maestro y discípulos, como proponían Platón y Aristóteles. En este modelo, aprender no significa memorizar información, sino pensar, cuestionar y llegar a conclusiones propias con la ayuda de otros. El diálogo permite confrontar ideas, escuchar distintos puntos de vista y desarrollar la capacidad de argumentar, habilidades fundamentales para formar personas críticas y autónomas. Además, esta forma de enseñanza favorece una relación más cercana entre docente y alumnado. El maestro no es solo quien posee el saber, sino un guía que acompaña el proceso de descubrimiento. La convivencia diaria crea un ambiente de confianza que facilita preguntar sin miedo, equivocarse y aprender de los errores. De esta manera, el aprendizaje se convierte en una experiencia viva y significativa. A través del diálogo se aprenden valores como el respeto por la opinión ajena, la escucha activa y la búsqueda conjunta de la verdad. En resumen, recuperaría precisamente ese aprendizaje más activo, basado en preguntas, debate, curiosidad y hábitos saludables, ya que fomenta el pensamiento crítico desde edades tempranas.

    Pero también me gustaría hacer una pequeña comparación con el nº 5, el aprendizaje expandido en internet. A día de hoy el conocimiento es accesible en cualquier momento y lugar, y el alumnado puede aprender de forma autónoma mediante plataformas digitales, videos o cursos en línea. Esto ofrece grandes oportunidades de inclusión y personalización del aprendizaje porque internet permite que cualquier persona, independientemente de su lugar de residencia, situación económica o ritmo de aprendizaje, pueda acceder a contenidos educativos de gran calidad. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurría en la Academia de Platón o en el Liceo de Aristóteles, en el aprendizaje en línea puede faltar el contacto humano directo. La interacción cara a cara permite percibir emociones, gestos, dudas no expresadas y necesidades concretas del alumnado, algo difícil de captar a través de una pantalla. Asimismo, la guía cercana del docente resulta fundamental, especialmente en etapas como la educación primaria. El profesorado no solo transmite conocimientos, sino que orienta, motiva, acompaña y ayuda a desarrollar habilidades sociales y emocionales. Por ello, aunque la educación en línea amplía enormemente las posibilidades educativas, no sustituye completamente el valor del encuentro humano, la conversación reflexiva y el acompañamiento personalizado que caracterizaban a las antiguas escuelas filosóficas.

    Considero que ambos modelos tienen cualidades valiosas. Pero, sería relevante preguntarse si la tecnología está enriqueciendo realmente el aprendizaje o si, en algunos casos, lo está haciendo más superficial y menos reflexivo. Hoy sabemos más cosas y más rápido, pero no siempre se desarrollan las habilidades para analizar, cuestionar o profundizar en ese conocimiento, algo que sí se fomentaba en las escuelas filosóficas. Por ello, cabría debatir qué debe priorizar la escuela: la cantidad de contenidos o la calidad del pensamiento.

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