Clase 2. 2 perspectivas para "hackear" el sistema educativo escolar actual

 

La sociedad desescolarizada (Illich): una perspectiva política (anarquista) de la educación

¿Hemos confundido el derecho a la educación con la obligación de formar parte del sistema escolar? Ivan Illich, un sacerdote outsider, filósofo, nos lanza preguntas inquietantes que no solo critican las prácticas escolares, sino que cuestionan la legitimidad misma del sistema escolar. 

Ojo...Illich no propone cerrar escuelas mañana. Propone dejar de creer que solo se puede aprender en ellas. Cuestiona que tengan que asumir un papel tan preponderante, central, casi un monopolio, como instituciones adecuadas para aprender. 

Para Illich, el sistema educativo genera tres confusiones peligrosas:

  • Confundir enseñanza con saber
  • Confundir diploma con competencia
  • Confundir servicio escolar con valor formativo real

Podemos sintetizar su pensamiento en tres "mitos" que afectan profundamente nuestra visión de la escuela y nos interpelan, nos afectan directamente como pedagog@s

  • Mito 1. La escuela pública obligatoria reduce la desigualdad entre pobres y ricos. Para Illich, de hecho, sucede justo lo contrario, porque: a) la escuela hace que el dinero público vaya a financiar sistemas escolares que permiten que los niños de familias con mayor poder adquisitivo no tengan que invertir demasiado dinero en su educación; b) aliena a los niños más pobres, quitándoles un tiempo muy valioso de su infancia y adolescencia que podrían aprovechar para involucrarse en tareas que les impulsen laboral y socialmente y, además, convenciéndoles de su indigencia cultural, ya que las habilidades y conocimientos que la escuela favorece son aquellos que forman parte de las clases dominantes y del Estado. Dicho con las palabras de Illich: "la escuela enseña a pensar como ricos condena a vivir como pobres". 
  • Mito 2. La instrucción (enseñanza) garantiza el aprendizaje. La escuela asume que su programa de contenidos y la manera en que los docentes los enseñan y evalúan favorecen la adquisición de esos conocimientos y habilidades. Pero la mayor parte de lo que aprendemos en la vida no necesariamente lo aprendemos a partir de la instrucción pedagógica de un profesional de la educación. Lo aprendemos, muchas veces, imitando a otros, conversando en entornos informales, a través de la práctica, etc. Por lo tanto, la escuela no solo nos adoctrina en un sistema de aprendizaje, en muchos casos ineficaz, sino que nos adoctrina para que no valoremos ni exploremos otras formas y entornos para aprender. 
  • Mito 3. La educación debe estar en manos de los profesionales de la educación. En realidad, así como los sacerdotes y monjas tienen el privilegio de la gestión de los servicios religiosos, los maestros, a partir de acreditarse como tales, controlan los servicios educativos, impidiendo que otras personas, que podrían enseñar o ayudar a aprender cualquier habilidad, no puedan desarrollar plenamente y de forma institucionalmente legítima esa capacidad. 
¿Se limita Illich a criticar la escuela o abre posibilidades de organización educativa alternativas? En realidad pone ejemplos de cómo podrían desarrollarse procesos educativas más eficaces y emancipadores. No las desarrolla de forma sistemática y detallada, pero sí propone otras prácticas educativas. Entre otras:
  • El Pasaporte educativo (o Educrédito), según el cual los niños y sus familias recibirían dinero público, una especie de bono, para que puedan invertirlo en los servicios educativos que más respondieran a sus necesidades o intereses. 
  • Las tramas de aprendizaje, entendidas como experiencias autogestionadas entre personas interesadas en aprender unas de otras o en aprender de ciertas personas a las que consideran capaces de ayudarles a desarrollar una habilidad o conocimiento, independientemente de su edad o de su currículum. 
Es difícil encontrar centros educativos actuales que hayan intentado poner mínimamente en práctica la perspectiva anarquista de Illich. Es claro. Implicaría su autodisolución como centros escolares. Pero eso no significa que algunos centros sí intenten incorporar ciertas dinámicas de aprendizaje más libertarias. 

Tal vez un ejemplo de ello sería, en Madrid, iniciativas como las del colegio Trabenco de Leganés (2013), conocida por promover una pedagogía basada en la participación activa de las familias y el aprendizaje no convencional.

Otro ejemplo más radical, más Illich, sería las experiencias de Escuela expandida que propone el Grupo Zemos98. Aquí pueden ver el reportaje del "hackeo" que le hicieron a un instituto de un barrio "difícil" de Sevilla durante una semana, convirtiendo la escuela es un "trueque de saberes" entre el alumnado y, porteriormente, el barrio en un "trueque de saberes" entre la gente del barrio (vendedores de mercadillo, taxistas, etc, ) y el instituto. 


Escuela Expandida. Documenta producido por Zemos 98 (2009)

Comunidades de práctica: una perspectiva antropológica del aprendizaje

La teoría de Jane Lave y Etienne Wenger (1991) puso los cimientos de conceptos como “comunidad de práctica” o “aprendizaje situado”. Aprender no es solo adquirir información; es participar activamente en una comunidad, asumir progresivamente una identidad dentro de ella, y transformar (junto a otros) tanto a uno mismo como a la comunidad.

Es una teoría muy valiosa para entender (y repensar) una organización educativa. Los centros escolares tradicionalmente, para bien o para mal, han sido creados como instituciones de enseñanza, de transmisión de un programa de estudios. Pero la teoría de Lave y Wenger enfoca la atención en el proceso de aprendizaje colectivo y no en los resultados esperados de la enseñanza; en concreto, nos ayuda a entender cómo se aprende dentro de cualquier comunidad, quién aprende de quién, qué significa aprender dentro de esa organización o grupo social. En definitiva, cómo se pasa, en cualquier institución o centro (por ejemplo, una academia de baile, un Grado universitario, un club de ajedrez o un equipo de fútbol), de ser un "novato" a ser un "experto" en esa comunidad. 

Wenger habla de una trayectoria de participación creciente: de novato a experto. Aprender es ser reconocido como alguien confiable, valioso, con voz propia. En una visión más convencional, aprender significa desarrollar ciertas habilidades o bien adquirir conocimientos. Pero Lave y Wenger argumentan que aprender es un proceso que va más allá de la adquisición individual de conocimientos o habilidades.  Implica, fundamentalmente, un viaje: pasar de ser novato a ser experto. Y esa trayectoria o evolución está condicionada por lo que en esa comunidad significa aprender, y por el reconocimiento que otros te dan. Poco a poco el novato empieza a ser considerado alguien más relevante dentro de esa comunidad, alguien que tiene más poder para influir en las decisiones que se toman, que accede a los recursos más valiosos (información, materiales, recursos económicos), que conoce mejor la historia de esa comunidad y forma parte cada vez de manera más importante de su futuro, que expresa su manera de hablar, de actuar,, la ideología, los valores o formas de hacer y ser de esa comunidad. En suma, transforma su identidad: pasa de ser alguien que QUIERE ser como esos miembros a ser alguien que ya ES como ellos/as. 

Esta perspectiva es clave para repensar la organización escolar no como una estructura cerrada de funciones, sino como un ecosistema donde se aprende en la interacción, y no solo en el aula. Implica desarrollar una relación con los otros miembros de la comunidad basada en una progresiva participación en actividades compartidas, de manera que 



Pero, cuidado, Lave y Wenger (1991) enfatizan que no se trata solo de un mero proceso de "asimilación", es decir, de adaptación e imitación pasiva donde el sujeto que aprende se subordina ciegamente a las normas y actividades de una comunidad. Aprender es un proceso de PARTICIPACIÓN, y eso significa que es bidireccional: cada sujeto se adapta a la comunidad, pero al mismo tiempo afecta a la comunidad y la transforma. Es decir, a través de su participación contribuye a su evolución. De hecho, cuanto mayor es su participación, cuanto más se vuelve experto y más se acerca al núcleo de esa comunidad, más capacidad gana de influir en otros y de afectar el rumbo de esa comunidad. 

Dicho a manera de proverbio: "Dime cuánto y cómo participas, y te diré qué aprendes". 

¿Por qué Lave y Wenger llaman a estas comunidades, a estas organizaciones, "comunidades de práctica"?. Porque en las 5 comunidades que eligieron como caso de estudio (etnográfico) descubrieron que lo que unía a esas personas era la "práctica", aquello que esas personas hacían, aquello a lo que se dedicaban:
  • Parteras del Yucatán (México): la práctica que las une es el oficio de partera, que las niñas van aprendiendo de su madre como parte de su proceso natural de ayudarle en sus tareas. No hay un programa explícito de enseñanza. Se aprende, fundamentalmente, por observación e imitación. 
¿Cuántas cosas importantes se aprenden observando antes de hacer?



  • Sastres en Vai (África Occidental). Los aprendices dejas sus entornos familiares para integrarse en los grupos de sastres expertos, quienes les van encomendando pequeñas labores rutinarias para, poco a poco, irles encargando tareas más creativas y complejas. 
¿Aprender es asumir tareas cada vez más complejas?



  • Marines en una nave portahelicópteros (EEUU). Aunque antes de ir a la nave estudian y se entrenan en una Academia Militar, es cuando ya están en la nave que aprenden de los marines expertos y de sus propios compañeros, hasta ir pasando una serie de pruebas que culminan en su aprendizaje de operación más sofisticado (el uso de tecnología de geolocalización). Aprender es hacerse patriota y ser parte de una nueva familia: el ejército. 
¿Qué papel juega la confianza y la pertenencia (identidad compartida) en los procesos de aprendizaje?



  • Escuela de Carniceros: Aprenden de acuerdo a un curso de capacitación profesional que imparten carniceros expertos. Los maestros se enfocan en la enseñanza de los cortes de carne más rutinarios y no muestran sus habilidades más complejas. Los aprendices obtienen un certificado que les permite acceder al mercado de trabajo. 
¿Por qué en la escuela casi todo el aprendizaje es “antes de participar”?




  • Alcohólicos Anónimos. Se aprende de acuerdo a una metodología de 12 pasos en la que los veteranos comparten sus testimonios sobre su propia transformación, de ser alcohólicos bebedores a ser no bebedores. Aprender implica sanarse, transformarse, dejar de beber (u otra adicción). 
¿Aprender, de algún modo, es sanar con la ayuda de otros?


Entrevista breve con Etienne Wenger (Project Manager Institute, 2016)

Referencias:

Lave, J. y Wenger, E. (1991). Situated Learning. A peripheral legitimate participation. Cambridge Press. 
Wenger, E. (2001). Comunidades de práctica: Aprendizaje, significado, identidad. Paidós. [Reseña]

En el contexto escolar, en España, uno de los ejemplos de cómo esta visión del aprendizaje puede concretarse en el aula son las Tertulias dialógicas, cuyo promotor e investigador destacado es Ramón Flecha. 

Comentarios

  1. Mediante esta clase he podido conocer esas dos escuelas que se encuentran dentro de nuestra institución escolar y que genera dos grandes visiones dentro de ella. A partir de esas grandes visiones he podido comprobar que realmente lo importante dentro de la escuela no es lo que te enseñan, sino la manera en la que tu lo aprendes y lo enseñas. Como la escuela poco a poco ha ido minimizando esa desigualdad y haciendo que todos puedan aprender igual, pero favoreciendo en gran parte a unos pocos.
    Además mediante la perspectiva de esas 5 comunidades, hemos visto como lo importante es crecer formarse como la persona que quiera llegar a ser. De ahí, he descubierto que la persona se convierte en lo que quiere llegar a ser y lo consiga. Por lo que aquí recalco esa idea de dos autores fantástico que he podido conocer hoy. Lo importante no es si lo aprendes o no, sino como el profesor te lo enfoca, busca que lo comprendas. Ahí descubro como a lo largo d uno vida no siempre me han enseñado de la mejor manera posible. Mis doecentes siéntete les ha gustado enseñarme por medio de un concepto, pero estoy descubriendo que lo importante no es eso. La importancia de eso radica en la idea de que yo a partir de ello, a partir de ese aprendizaje puedo llegar a convertirme.
    No obstante, la idea de Illich no es muy conveniente por mi parte. Pienso que realmente este autor no explica ni cuadra realmente de esa perspectiva con la misa. El docente no busca limitar al ser humano, sino que más bien busca que esa persona conozcas al mundo, sepa que no todo es limitado.
    Por lo que la institución escolar que nos muestra el mundo no es algo que provoque dependencia, sino que más le libera le deja en libertad para que el también comprenda. Asimismo las parteras de Yucatán en México son una de esas comunidades que creo que me gustarían mas llegara a reconocerme como persona. Mi madre siempre ha sido un fundamento clave dentro de mí y creo que su ayuda sería fundamental en mi formación como persona.
    En resumen, me gustaría destacar que esta clase me ha ayudado a tener una visión más amplia de la educación y de esas dos perspectivas que existen.

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    1. Gracias, Yaiza. Tu comentario conecta con una idea clave: aprender no es solo adquirir contenidos, sino convertirse en "alguien". Me gustó cómo lo expresas: "convertirse en lo que [cada quien] quiere llegar a ser". Tu desacuerdo con Illich es interesante y necesario: defender que la escuela y los docentes buscan liberar y abrir el mundo es una postura muy legítima. Illich, sin embargo, apunta menos a las intenciones de los profesores y más a la lógica del sistema escolar cuando escribe que “muchos estudiantes, especialmente los pobres, saben intuitivamente lo que la escuela hace por ellos […] inculcándoles el subdesarrollo progresivo de la confianza en sí mismos” (pp. 7–8). Desde esa perspectiva, tal vez Illich nos anima a "desescolarizar" a los docentes, para que puedan expresar con más autonomía y libertad su capacidad pedagógica para expandir el mundo de los estudiantes.

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  2. Tras haber leído sobre Illich y sobre los mitos, hay cosas con las que difiero y otras con las que estoy de acuerdo.
    En primer lugar, no puedo estar más de acuerdo con que no solo aprendemos en la escuela, ya que la educación existe desde que el existe el ser humano, donde hay una persona transmitiendo cosas valiosas a otra, hay educación y aprendizaje, y eso se puede dar hasta en un parque, con un desconocido.
    Más allá, nunca me había planteado que la educación pública obligatoria hiciese más evidente esa desigualdad entre ricos y pobres que siempre hemos creído que reducía la escuela pública y gratuita, pero si que es verdad que gracias a esto se le da la oportunidad a las familias más adineradas de que no tengan que invertir su dinero en educación, lo que hace que esa desigualdad no se diluya. Aún así, si estoy muy de acuerdo con la educación pública y obligatoria, ya que todos merecen tener esa educación aunque no tengan dinero para pagarla.
    También quería comentar la idea de las tramas de aprendizaje, ya que se muestra como una propuesta de Illich para aprender de todo el mundo, no solo de meatros con su título y considero que es una práctica que está muy presente en el día a día, pero no tiene un nombre específico.
    Y, por último, me parecen muy interesantes las comunidades de práctica, ya que han seleccionado 5 comunidades que no pueden ser más distintas y las han juntado en un mismo tema, el aprendizaje. En todas ellas hay aprendizaje, pero claro, cada uno lo interpreta de una manera distinta. Personalmente, la comunidad de alcohólicos anónimos me fascina, ya que aprenden a través del diálogo, todos juntos, y no hay ningún tipo de instrucción, es únicamente diálogo y el sentirse identificados con otras personas.

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    1. ¿Quién eres? :-). Todos merecemos educación. De acuerdo. La pregunta (inquietante) que nos hace Illich es si el sistema de la escuela pública obligatoria es la forma legítima y adecuada de desarrollar ese derecho. Cuando propone “learning webs” ("tramas de aprendizaje"), no está eliminando lo público: está reconfigurando el poder de decidir cómo, dónde y con quién se aprende. Llevado a la práctica: ¿cómo sería una escuela pública que funcionara menos como institución cerrada y más como red abierta al barrio, a las familias, a otros saberes?

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  3. Tras volver a leer los dos proyectos de los dos autores, me viene a la mente una contradicción del proyecto de Ivan Illich que ya se ve en la propuesta de Jane Lave y Etienne Wenger (solamente la voy a exponer de manera muy sencilla, para que se pueda seguir con la idea que propusiste de que fuese mas "tenis"): Illich propone que las comunidades se deben autogestionar y decidir ellas mismas lo que es válido y lo que no. Sin embargo, ya en la comunidad de carniceros de Lave y Wenger, los carniceros ocultan su maestría, es decir, no quieren TODO el bien para sus alumnos. Entonces, ¿Cómo sería posible asegurar (en la propuesta de Illich) que se busque lo bueno para todos los aprendices y que el conocimiento que tengan sea válido?

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    1. Yo tengo el mismo dilema que Beatriz. Además, me parece muy complicado no solo el hecho de controlar que lo que se busca para los aprendices sea bueno, sino controlar que todos los alumnos reciben una educación básica y de cierta calidad. La escuela surge con la necesidad de educar a todos los ciudadanos para que puedan desenvolverse en la sociedad, pero si delegamos en organizaciones concretase independientes, ¿Cómo sabemos que los profesores están cualificados?, ¿Cómo sabemos que todos los ciudadanos están recibiendo educación suficiente?,¿Qué pasa con las familias que solamente consideran necesario que su hijo sepa sembrar, cuidar el ganado o jugar al fútbol?

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    2. Umm... muy interesante...vuestra objeción es clave: incluso en las comunidades de práctica que estudian Jean Lave y Etienne Wenger hay poder, jerarquías, ocultamiento (como los carniceros que no revelan todo). Eso desmonta la idea romántica de que “lo comunitario” es automáticamente justo.

      Entonces la cuestión no es "escuela sí o no", sino cómo diseñar instituciones que combinen cierta garantía de "buena" educación con apertura real a saberes y redes externas. En España, por ejemplo, experiencias de aprendizaje-servicio o proyectos de escuela abierta al barrio buscan ese equilibrio: no eliminar la escuela, pero sí evitar que funcione como monopolio cerrado de lo que "debe" aprenderse y de "cómo" ha de aprenderse.

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    3. Por cierto... muy bien por "discutir" (en un sentido británico del término) entre ustedes... es la idea de los blogs, un poco a lo Illich: "descentralizar" el poder educativo. Que el blog no se convierta en un espacio de "retroalimentación" del profe a los estudiantes, sino algo más abierto y orgánico, un "ágora" en la que comentar, expandir, cuestionar, preguntar... para aprender entre muchos.

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  4. Pienso que Iván Illich ofrece una perspectiva muy valiosa al ser tan crítico. Me parece fundamental la idea de cuestionar aspectos socialmente aceptados, como la obligatoriedad de la escuela. Sin embargo, no comparto del todo su visión. Coincido en que la escuela no cumple del todo su función “igualadora” y que aún hay mucho margen de mejora para convertirla en un espacio libre de discriminación y verdaderamente equitativo. Aun así, no creo que la solución sea atacar a la escuela como institución. Más bien, considero que hoy nuestra tarea es la contraria: defenderla. No porque sea perfecta, sino porque el hecho de que la escolarización sea obligatoria y que todos los alumnos pasen por un mismo sistema es precisamente lo que les permite, en mayor o menor medida, alejarse de su punto de partida. Si eliminamos la obligatoriedad de la escuela, ¿qué ocurriría con los niños cuyas familias no valoran la educación y prefieren que trabajen? ¿Qué clase de libertad les ofrecemos si dejamos en manos de la familia la decisión total sobre el tipo de formación que reciben? ¿Es realmente tan negativo contar con un currículo que garantice que todos los estudiantes adquieran ciertos conocimientos básicos? Y, finalmente, ¿cómo puede un alumno descubrir lo que realmente le gusta si nunca se les "obliga" a explorar diferentes áreas del saber?

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    1. Sandra... tu defensa de la escuela como garantía de oportunidades vitales es importante. Illich, eso sí, respondería (según yo) algo así como esto: no dejar la educación en manos exclusivas de la familia no significa que deba quedar en manos del Estado. Illich cuestiona que exista una única definición legítima de “conocimiento básico”. Cuando el currículo se estrecha demasiado, no solo asegura mínimos; también fija límites... delimita qué saberes cuentan y cuáles quedan fuera.

      Desde la perspectiva de las capacidades de Amartya Sen y Martha Nussbaum, lo importante no es solo pasar por la escuela, sino ampliar realmente las oportunidades de elección. O sea, no eliminar el currículo, pero sí preguntarnos si funciona como suelo común… o como techo uniforme. Si cierra y homogeiniza posibilidades en lugar de expandir y diversificar opciones y saberes.

      Por poner un ejemplo (también discutible, claro): el caso finlandés. En Primaria y Secundaria básica (Peruskoulu), junto a mates o lengua, hay asignaturas como diseño, tecnología, economía doméstica, talleres prácticos... no como actividades extraescolares, sino como parte del programa. La pregunta es: ¿Quién debe decidir esos "saberes comunes" y estratégicos? ¿Debe centralizarse esa decisión (y en dónde?: el Ayuntamiento? la sede de la comunidad Autónoma? ¿el gobierno de España? ¿la Unión Europea? la UNESCO?)....o deberían participar las familias, asociaciones del barrio, los propios centros escolares?

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  6. Durante esta clase me surgieron varios pensamientos respecto a la escuela y su utilidad. Normalmente damos por hecho que la escuela es el lugar natural donde se aprende. Sin embargo, tanto Illich como Lave y Wenger, cuestionan si la escuela realmente enseña todo lo que necesitamos o priorizan ciertos saberes. Por ejemplo, Illich critica que la escuela prioriza saberes escolares que son abstractos y medidos por un examen. Pero fuera de ese currículo quedan muchos aprendizajes que necesitamos en la vida real, como la colaboración en comunidad o la gestión de emociones. Me parece curioso porque precisamente estas habilidades prácticas son las que utilizamos en cada momento, y no habilidades mecánicas como analizar un texto o resolver una integral. No considero que haya que "desescolarizar" todo, pero si reconsiderar que aprender no es solo aprobar y que hay muchos saberes que no entrar en el currículo.
    Además, me llama la atención la teoría de Lave y Wenger, ellos dicen que aprendemos participando en comunidades reales y no memorizando cosas sin sentido. Cuando comparo esto con la escuela me pregunto: ¿qué tipo de comunidad es la escuela si la participación es tan limitada? Es verdad que participamos, pero muchas veces se castiga el error y eso hace que nos callemos para no quedar en ridículo. Al final aprendemos a no arriesgarnos, a no participar, por miedo a salirnos de un aprendizaje tan limitado.

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    1. Hola, Anna! Planteas algo muy concreto y actual: la escuela sigue midiendo lo que es fácil de examinar y deja fuera lo que es difícil de estandarizar. Y lo que señalas sobre colaboración o gestión emocional no es marginal: hoy el propio discurso educativo habla de "competencias socioemocionales", pero muchas veces siguen subordinadas al examen.

      Desde la mirada de Etienne Wenger, una comunidad se define por participación legítima y creciente; si el error se penaliza, esa participación se bloquea. La pregunta práctica sería esta: ¿cómo diseñar aulas y coles (y cualquier otra organización educativa) donde el error funcione como motor de aprendizaje y no como amenaza? Ahí empieza la transformación real, no en eliminar la escuela, sino en cambiar su cultura de participación.

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  7. Desde mi punto de vista Illich ofrece una teoría altamente cuestionable. Al eliminar la obligatoriedad de la asistencia a los centros educativos, no estas ampliando la libertad de decisión de los niños, sino mas bien estas limitándosela. Esta decisión pasará directamente a manos de los padres quienes como hemos visto en la historia muchas veces optan por tenerlos en casa ,o ponerlos a trabajar en cuanto antes, haciéndoles esclavos de sus circunstancias familiares y sociales. Es una visión muy utópica y difícil de aplicar sin que surjan consecuencias negativas en su aplicación. Por otra parte considero que la cultura es aquello que te da alas, que te hace salir de la cárcel de la ignorancia. Es en la escuela donde hemos crecido y hemos aprendido a encontrarnos unos a los otros. Claro que aún queda mucho por luchar para que la escuela sea igualitaria y justa al completo, pero la solución para ello lejos de que esta deje de ser pública es, mas bien, luchar cada cual desde su puesto de trabajo aportando su granito de arena en la contrucción de un mundo mas justo.

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    1. Hola, Candela! Sí, no cabe duda que romantizar la disolución de la escuela sin tomar en cuenta los riesgos sociales que eso entrañaría es algo resbaladizo. De hecho, llich no propone simplemente “quitar la obligatoriedad y ya está”. Lo que cuestiona es que la "justicia" social se identifique con asistir a la escuela.

      Cuando habla de “learning webs”, por ejemplo, propone accesos públicos no solo a la escuela, sino a granjas, fábricas, bibliotecas, talleres de artesanos.... donde cualquier niño pueda entrar en relación con múltiples saberes, personas y materiales educativos. Su proyecto no consiste en condenar a los niños al confinamiento de sus familias, sino en multiplicar sus oportunidades y sus redes de aprendizaje. Para entender mejor su propuesta, les recomiendo leer el libro entero de la Sociedad Desescolarizada. También en este video tienen un resumen valioso: https://www.youtube.com/watch?v=6Z5wiJAjY4c

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  8. Estoy de acuerdo con el autor en que la educación no es simplemente instrucción formal dentro de la escuela, sino que muchos de los aprendizajes significativos se dan fuera del aula, a través de la experiencia, la interacción social y la práctica cotidiana.
    No obstante, creo que Illich se confunde (al menos bajo mi punto de vista) en algunas reflexiones. En primer lugar, aunque es cierto que el sistema escolar puede beneficiar a las clases más adineradas, también ofrece oportunidades a quienes no disponen de ciertos recursos. A lo que me refiero, que quizás podría cambiar la perspectiva. No se trata de ver lo “poco que gastan” los ricos, sino las oportunidades que el sistema brinda a aquellos que no tienen tanto poder adquisitivo. Además, creo que, para solucionar el problema de la alineación a los niños más pobres, según Illich, podríamos dar importancia a los saberes y conocimientos de los más desfavorecidos.
    También estoy de acuerdo en que no solo los docentes enseñan, ya que aprendemos en sociedad como ya he comentado, pero recalco la importancia del profesorado dentro de la escuela para la adquisición de conocimientos básicos y fundamentales. Por último, veo dificultades o algunas problemáticas que pueden surgir en propuestas como el educrédito, ya que sin una regulación mínima podría ocurrir que algunos niños no accedieran nunca a una educación sistemática, útil para su vida.

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    1. Hola, Jimena... ¿Conoces la técnica didáctica de "Aprendizaje-Servicio" (ApS)? Aquí en la Facultad tengo colegas que trabajan directamente con este tipo de proyectos (como Bienvenida Sánchez Alba). Como proyecto escolar consiste en que en un curso (o varios, o toda la escuela) identifican una necesidad o problema local y se diseña un conjunto de actividades para desarrollar, entre el alumnado, con el apoyo de los profesores, algún tipo de servicio o solución que contribuya a paliar ese problema.

      Es una manera de "dar importancia a los saberes y conocimientos de los más desfavorecidos", al menos, si el ApS se concibe de manera no asistencialista, sino como estrategia para aprender del entorno y contribuir a su mejora.

      Yo creo que ese tipo de pedagogía está en la línea de lo que señalas. Gracias!

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  9. Estoy volviendo a leer los apuntes para prepararme para la clase de mañana y me gustaría hacer una reflexión sobre esta clase que en su momento no hice.

    Personalmente no estoy de acuerdo con la perspectiva de Illich, en clase expuse varios argumentos, aunque por razones obvias de tiempo no me pude explayar todo lo que me hubiese gustado. Considero que, aunque no es la única, la escuela constituye una de las fuentes principales de aprendizaje y no debe pasar a un segundo plano.

    En primer lugar, la escuela pública reduce la desigualdad, aunque no la anula por completo. La escuela permite que niños de orígenes antitéticos convivan y se nutran del mismo saber, lo que considero un avance significativo.

    Illich considera que “la escuela enseña a pensar como ricos”. Creo que a esta cuestión se le puede dar la vuelta. Si bien es cierto que en su origen el saber académico es elitista, hoy podemos considerar que se ha profanado. La escuela consigue democratizar el saber, consiguiendo que todos puedan acceder a él. Lo que antes pertenecía a los hijos de las clases altas, hoy es utilizado indiscriminadamente por niños de diferentes realidades. Un mundo sin escuela es un mundo que condena al hijo del analfabeto a no saber leer, mientras que el hijo del catedrático se convierte en un erudito.

    En cuanto al segundo mito, es cierto que la instrucción no tiene por qué garantizar el aprendizaje, pero sí es un elemento muy importante. En el colegio aprendemos mucho más de lo que decimos aprender. Personalmente, creo que estamos en un momento en el que la escuela se está desvalorizando. Hablando mal, está de moda decir que lo importante no se aprende en un aula, no obstante, esto no puede estar más alejado de la realidad.

    Esto no quiere decir que haya que despreciar o ignorar otras fuentes de aprendizaje. Aprendemos en casa, en la calle, con el entorno… pero también en las escuelas. De hecho en el sistema educativo recibimos una formación que no obtenemos de otros contextos de aprendizaje. Permitimos que los niños entren en contacto con expertos de todas las áreas.

    Illich también expone que la educación no debe estar en manos de profesionales de la educación. Como maestros, hemos luchado décadas para que nuestra labor sea reconocida y asumir este precepto es peligroso.

    Debemos entender que saber de una disciplina concreta no nos capacita para explicarla correctamente. Los docentes, deben formarse no solo en el qué sino en el cómo dar clase. Evidentemente, el maestro no es el único agente pedagógico, pero en el ámbito de la escuela formal, sí debe serlo.

    Además, me gustaría hacer una crítica al pasaporte educativo que propone el autor. Creo que se trata de una iniciativa que sobre el papel parece muy oportuna, pero que consta de bastantes lagunas.

    Se trata de un bono público para que sean las propias familias o niños quienes decidan en que servicio invertir. Creo que dejar que un niño elija un itinerario sin conocimiento previo no es del todo realista.

    La escuela proporciona variedad, algo indispensable para que un sujeto pueda escoger un camino determinado. Las personas encontramos nuestra vocación a través de pequeños caminos que otros nos enseñan ¿Cómo podemos dar entonces la oportunidad al hijo de los médicos a que se apasione por la historia? La respuesta se halla, a mi parecer, en la escuela.

    En conclusión, valoro la crítica que hace Illich al sistema educativo. Estoy de acuerdo en algunos puntos, y creo que la escuela tiene mucho que mejorar. Aún así, defiendo fervientemente la escuela pública y el valor que esta otorga a la sociedad.

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  10. ¿Para qué podrían servirnos las preguntas de debajo de las diferentes comunidades?

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