Una intro... el desafío de la revolución tecnológica en la educación
- Escenario 1: Enseñanza estimulante. Consiste en mantener la lógica de transmisión del conocimiento del maestro al alumno, pero incorporando recursos digitales para enseñar (infografías, portales, presentaciones, videos) y actividades en las que los alumnos utilizan sus dispositivos digitales para aprender. +
- Escenario 2. Aprendizaje colaborativo. Se enfoca en actividades o proyectos de aprendizaje en los cuales los alumnos, agrupados en equipos o redes de colaboración, presencial y en línea, deben utilizar la tecnología para desarrollar su propio aprendizaje, para elaborar la solución al reto o proyecto que les ha planteado el profesor en la clase.
- Escenario 3. Aprendizaje personalizado. Consiste en situar al aprendiz en el centro de todo, capaz de explorar y, finalmente, decidir (con el apoyo de un tutor/a o profesor/a, o incluso por su propia cuenta) en qué entorno o recursos digital, de qué curso en línea o profesor presencial puede aprender de manera que desarrolle su propia ruta o proceso de aprendizaje, de acuerdo a sus intereses y habilidades.
Una teoría del aprendizaje en la era digital: El Conectivismo
Para Siemens, como explica Diego Leal, aprendemos al desarrollar "redes" de interacción que nos proporcionan cierta información o conocimiento. Vamos eligiendo ciertos canales en Youtube, Instagram, Tik Tok; consultamos la información de ciertas apps; navegamos en el explorador a partir de ciertas búsquedas o bien "conversamos" con el Chat GPT de acuerdo a nuestros "prompts" o instrucciones. Con todo ello vamos formando parte de una red, como si fuéramos un nodo en relación con otros muchos nodos, de manera que quien aprende no es el sujeto solo sino la red misma. La inteligencia, por tanto, no solo es individual sino colectiva, y acceder a esa red, desarrollar nuestra propia red dentro de ella, marca las posibilidades de nuestro aprendizaje. Dime qué redes consultas, qué interacciones tienes en ellas, y te diré quien eres y quién estás aprendiendo a ser en el futuro.
En suma, dos principios fundamentales del Conectivismo:
- Tu aprendizaje es tu red de conexiones. En un entorno donde la información es abundante, decidir qué ignorar es tan importante como decidir qué aprender. Cada vez que eliges: qué cuentas o canales sigues, qué autores lees, qué vídeos consumes, qué fuentes consideras fiables.. estás modelando tu identidad profesional futura. No basta con conectarse una vez. Hay que nutrir la red: seguir fuentes actualizadas, contrastar información, dialogar con comunidades profesionales, participar en espacios donde circulen ideas. Una maestra que se aísla profesionalmente se desconecta. Una maestra que participa en comunidades docentes, redes pedagógicas, formación continua, congresos o espacios digitales, amplía su red y, por tanto, su capacidad de aprender.
- La inteligencia es también colectiva y el conocimiento está distribuido. Siemens rompe con la idea del sujeto aislado. La inteligencia no es solo individual, sino que emerge de la red. Y el conocimiento no está concentrado en un único lugar. Está distribuido en redes. Pensemos en Wikipedia, en comunidades de docentes que comparten materiales, o en proyectos colaborativos internacionales. La escala del aprendizaje, por tanto, no está limitada a la frontera del individuo, tal y como nos había mostrado la tradición cartesiana y la psicología moderna, de Freud a Piaget o Vygotsky. La inteligencia es, en esencia, algo colectivo, trans-individual, y cada sujeto, cada nodo de la red, también los nodos tecnológicos (como un canal de Youtube o un programa de Inteligencia Artificial) son parte de un tejido de interacciones que evolucionan (y aprenden) en el tiempo. La inteligencia, el conocimiento, el aprendizaje, son cualidades o materialidades distribuidas en una red interconectada humano-tecnología.
¿Y la escuela? ¿qué misión tiene, cómo debería funcionar, desde una perspectiva conectivista? Una escuela, desde esta teoría, no es solo un conjunto de individuos o grupos que aprenden por separado. Es una red de relaciones. La calidad de esas conexiones determina la capacidad de la organización para aprender.
La escuela deja de ser el lugar donde se “transmite” conocimiento para convertirse en un nodo estratégico dentro de una red mucho más amplia de aprendizaje. Su misión no sería acumular contenidos en la memoria del estudiante, sino enseñarle a construir, evaluar y cuidar sus propias redes de conocimiento. La escuela debería funcionar como un espacio donde se aprende a distinguir fuentes fiables de ruido informativo, a conectar ideas de distintos campos, a colaborar con otros nodos (personas, comunidades, tecnologías) y a actualizar lo aprendido cuando el contexto cambia.
En lugar de centrarse exclusivamente en “qué saber”, su función central sería formar la competencia de “saber conectarse”: desarrollar criterio, pensamiento crítico y capacidad de navegación en ecosistemas complejos de información. En una era de sobreabundancia cognitiva, la escuela no es el depósito del saber, sino el taller donde se aprende a orientarse en la red.
El desafío empieza por nuestra condición humana: ¿somos/seremos cyborgs?
Y por si fuera poco... ahora, la Inteligencia Artificial (Generativa)
- Asistente para la automatización de tareas de poco valor pedagógico, lo cual libera tiempo y permite enfocar la atención en aquello que sí es más importante. ¿Qué tareas? Por ejemplo, diseñar materiales didácticos (imágenes, presentaciones, ejercicios, etc.), instrumentos de evaluación (exámenes, casos, rúbricas), tareas administrativas (lista de asistencia, documentos escolares, etc.)
- Científico del aprendizaje. Permite, por ejemplo, detectar patrones en respuestas de los estudiantes, identificar errores comunes, sugerir itinerarios adaptados para ciertos perfiles... en suma, es una herramienta potente para "mirar" quién, qué, cómo está aprendiendo y, por tanto, cómo podemos apoyar, de manera más personalizada, esa diversidad de procesos de aprendizaje.
- Asesor pedagógico. Un docente actual cuenta con un "interlocutor" con quien dialogar acerca de cómo preparar mejor su clase, qué actividades de aprendizaje puede diseñar, cómo "enganchar" a sus alumnos, cómo actuar ante cierto caso difícil.... tiene una "inteligencia" con quien analizar críticamente sus propias decisiones pedagógicas.
- La "crisis" de la verdad. La IA no distingue entre lo verdadero y lo falso: produce lo que resulta estadísticamente verosímil. Puede inventar referencias, mezclar datos incompatibles o reproducir sesgos culturales sin advertirlo. El problema no es solo que se equivoque, sino que lo haga con una seguridad tan convincente... que nos dejemos pasivamente arrastrar. En una organización educativa, esto obliga a redoblar la formación crítica: verificar fuentes, contrastar afirmaciones y enseñar a “dialogar” con la IA sin concederle autoridad epistémica automática.
- La "crisis" de la cognición. Un estudio reciente del MIT Media Lab (Kosmyna et al., 2025) introdujo el concepto de "deuda cognitiva" para describir lo que sucede cuando dejamos que sea la IA quien nos resuelva tareas cognitivamente complejas, como redactar, sintetizar o analizar argumentos. Lo que sucede, según el estudio, es que la que se vuelve más inteligente es la IA... mientras nuestro cerebro, se vuelve menos capaz.
- La "crisis" de la autoría. Aún no es factible identificar con precisión qué parte de una tarea fue realizada con IA y cuál no. Con ello, se inyecta el veneno de la sospecha en el sistema educativo, que puede estar validando trabajos que nunca realizó (o apenas realizó) el estudiante. La organización educativa se enfrenta así al desafío de rediseñar sus tareas y evaluaciones para que el valor no esté en el producto final, sino en el proceso, la argumentación y la toma de decisiones conscientes sobre el uso de la IA. Ejemplos, en otros campos, de esta crisis de la autoría puede ser el éxito de canciones (y artistas) producidas enteramente con IA ("Walk my walk", de Breaking Rust) o modelos e influencers internacionales... que no existen (como Aitana López)
- La "crisis" del rol docente. El estudiante dispone hoy de un tutor personalizado, disponible 24/7, que explica contenidos, resuelve dudas y adapta ejercicios a su nivel. En ese escenario, ¿Qué tan necesario resulta un docente? El riesgo más importante no es, hoy en día, que los educadores desaparezcan, desplazados por la IA, sino la erosión de su valor... corremos el riesgo de volvernos, a ojos de estudiantes asistidos con IA, autoridades irrelevantes. La pregunta clave para toda organización educativa es: si la IA puede explicar, informar, resolver dudas, crear actividades… ¿qué experiencia única, humana, social y formativa ofrece entonces la escuela y los educadores?
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Gracias por esta maravillosa clase Sergio. Me ha encantado cómo has expresado esas diferentes perspectivas, escenarios y posibles peligros que visten a día de hoy. Sin embargo, lo que más me ha llamado la atención y que ya había oído hablar y mencionar anteriormente es el tema de los cyborgs.
ResponderEliminarEste tema es muy hablado en la sociedad y que probablemente vaya a estar muy presente en las generaciones futuras, afectando así a ciertos trabajos.
no obstante, considero que la educación es imposible que un robot no sustituya por el hecho de que realmente un robot no siente ni padece, sino que más bien expresa lo que la persona quiere oír como por ejemplo está surgiendo hoy en día con las nuevas inteligencias artificiales. a su vez me llamó mucho la atención ese es aprendizaje colaborativo en el escenario segundo donde realmente todo surge por medio de equipos y donde las personas comienzan a interactuar y a conocerse mucho mejor. este tipo de aprendizaje permite que la persona no solo se conozca ella misma, sino también otros gustos e incluso pueda llegar a aplicar a su vida. mismamente. Ese tercer escenario me hizo descubrir como realmente el alumno es el importante dentro del aula y es el que realmente debe evolucionar como persona junto a su maestro.
Esa teoría del conductismo me ayudo mucho a ver que ese aprendizaje que nosotros llevamos a cabo esa enseñanza. Es algo que se lleva a cabo por medio de una red por medio de diferentes personas que nos permiten conocer diferentes herramientas o información.
en conclusión por medio de esta clase he podido descubrir diferentes teorías o nuevos aprendizajes e incluso como una simple máquina puede llegar a sustituir grandes trabajos como es el caso de la docencia, que aunque sea un poco complicado, sí que es verdad que probablemente lo consigan, pero desde mi perspectiva no tenga ningún tipo de finalidad en los niños. esto. Creo que se debe a que un profesor no busca solo darle la razón al niño, sin hacerle ver que muchas veces no tiene la razón lo que un robot no es escapar de hacerle ver a un niño ni tampoco compadecerse ni tener empatía que son sentimientos fundamentales dentro de la persona humana y que un robot no es capaz de expresar.
Gracias a tí, Yaiza. A todos/as. Desde mi perspectiva pedagógica la clase la hacemos "maravillosa" (y también ardua, y compleja) entre todos. Yo solo diseño y apoyo la experiencia. Y entre todos le damos vida, alma, materialidad y singularidad.
EliminarMi sensación es que no estamos evolucionando hacia un escenario de enfrentamiento humano-máquina, como las pelis de distopías nos muestran (Blade Runner, Terminator, Matrix, etc.)... sino hacia una "convergencia". Lo conversaremos en nuestra próxima clase. Sí, al principio es inevitable sentir ese shock ontológico... pero, ¿y si lo pensamos desde una perspectiva antropológica más amplia? Tal vez nuestra singularidad como humanos, cuando empezamos a diferenciarnos en nuestras capacidades de otros "simios", vino de la mano de la tecnología: la domesticación del fuego, el uso de herramientas de piedra (y luego de hierro, cobre, etc), la invención de la escritura, etc. Sin "tecnología" es imposible pensar nuestra evolución humana.
La diferencia, tal vez, es la velocidad (ya radicalidad) con la que está sucediendo esa revolución tecnológica en las últimas décadas, años, meses... (y lo que viene!). Esa "disrupción" está generando una tensión, una incertidumbre tal, que nos tiene con la lengua afuera, estresados, desconcertados, neuróticos, temerosos. También, no nos hagamos, estamos fascinados.
Y si este desafío, tan profundo, no lo abordamos en las organizaciones educativas, ¿entonces, dónde? Esa es mi apuesta (personal): "pedagogizar" la tecnología, discutirla en sus implicaciones educativas, explorarla, "aterrizarla", orientarla al aprendizaje. También, cómo no, educar para "liberarnos" de ella, para desconectarnos.
Al releer la teoría del conectivismo, me ha venido a la mente la idea del trueque de saberes que estamos desarrollando en clase. Porque al final, es lo que está siendo. Cada uno somos una pequeña parte de una red, y si alguien ha aprendido a llevar a cabo una tarea, lo está llevando a clase y de esta manera está creciendo nuestra red. No sé si está comparación está bien hecha, pero es lo que me ha venido a la mente a mí al hablar del conectivismo. El añadido del conectivismo será que otro nodo será la parte tecnológica, que de alguna manera u otra esta introducida en nuestra red, porque la mayoría de las cosas que estamos enseñando en los talleres los hemos aprendido con la tecnología (mediante internet, Instagram...) . Ya me contareis que os parece esta comparación/ejemplificación!
ResponderEliminarAy Bea, leyendo la teoría he pensado en lo mismo. Me encanta el ratito de clase que usamos para el trueque de saberes, ya que podemos aprender tanto en tan poco tiempo, es alucinante. No solo esto, si no que también lo conecto con el rol de contribución. De los ∼50 que somos en clase, pueden salir un montón de contribuciones en una sola clase. Unas conllevan más trabajo y aplicación que otras (como la tuya, que cocinar para todos los que somos no es fácil ni rápido), pero a cierta escala todas son importantes, desde la que cronometra las clases para que dé tiempo a todo, hasta las que apuntan los deberes para que a nadie se le olvide, pasando por las que suben el ánimo en las clases cuando está bajo y la que pone música al final de la clase para relajarnos, todas son importantes.
EliminarAdemás, me hace muy feliz el estar dentro de una comunidad como es este grupo en el que todos, con un poco de esfuerzo, contribuimos algo. Es precioso lo mucho que podemos aprender de todos. Somos tan diferentes unos con otros, pero con la misma vocación, que lo que podemos aprender en una clase es infinito.
Me encanta cuando hacen esto... cuando dialogan entre ustedes a través del blog. Exacto, Bea, el "trueque de saberes" es una actividad inspirada en la teoría de Illich (y sus "learning webs", así las llama) y la teoría del Conectivismo (pues utilizamos la tecnología digital para organizar la actividad... aunque su rol es secundario... la actividad de la práctica de hoy, el hackathon, es más plenamente conectivista).
EliminarY sí, Aitana. Yo también "amo" el "trueque de saberes". Tiene esa "liveness" (Auslander, 2022), esa sensación de "vida" única, de algo que creamos entre nosotros... y permite explorar los beneficios de generar una red relativamente autogestionada de intercambio de saberes. Además, para ustedes es una oportunidad no solo de aprender ciertas habilidades, sino de aprender cómo puede algo ser enseñado y aprendido... es decir, de expandir su conocimiento práctico, aplicado, de la pedagogía. Por ejemplo... aprender no solo "estrategias didácticas", sino también la importancia de vivir con alegría esa experiencia, de generar confianza, de reconfigurar el espacio del aula, etc.
Yo estoy contentísimo con ustedes. Coincido contigo: hay mucha diversidad entre ustedes, de formas de ser, de formas de entender la educación.... pero esa diversidad es precisamente una de las riquezas de este grupo. Lo que se percibe de forma muy clara es algo en lo que coinciden, y no es algo menor: su vocación e interés por la educación. Es un regalo tener la oportunidad de coincidir con personas con las que compartes esa vocación.
No conocía esta nueva línea de trabajo y la verdad es que me ha parecido muy interesante. Sin duda, creo que la escuela es un espacio clave donde cultivar el bienestar y enseñar a los más pequeños a comprenderse mejor a sí mismos y sus emociones, para contribuir a crear un mundo más amable, sabio y compasivo.
ResponderEliminar"¿Te imaginas si a todos los niños se les enseñara amabilidad junto con matemáticas y lectura? Sería transformador" - Lynn Harmet
Estoy de acuerdo con los dos.
ResponderEliminarPor un lado, como dices, Sergio, me parece que la IA “plantea riesgos enormes y oportunidades increíbles”.
Actualmente, se utiliza la IA de manera constante (yo incluida). Por un lado, puede ser de gran ayuda, ya que nos puede ayudar a comprender más ciertas cosas y nos puede ayudar a realizar mejor trabajos, informes, etc. Pero esto también conlleva grandes problemas si no se utiliza conscientemente, ya que la IA nos permite “no pensar”. Nos estamos acostumbrando a que cuando algo no nos sale o no entendemos al momento, buscarlo en la IA para hacerlo “más fácil” o más rápido. Esto puede ayudar mucho, pero también plantea un riesgo enorme, que es el de no pensar. Poco a poco vamos perdiendo esa capacidad de perseverar, de intentar entender las cosas por nosotros mismos, con los conocimientos que ya poseemos.
“Como dices, otra vez, Sergio, el caso está en saber cuándo usarla, para qué usarla, cómo usarla y qué prevenciones tener”.
Aparte de eso, me parece adecuado pensar antes de usar la IA si es realmente necesario en ese momento, ya que hay estudios que demuestran que el uso de por ejemplo Chat GPT “deja una marca significativa en el medio ambiente”.
Yo de esto no tenía ni idea, pero un día, hablando con mi hermana, me comentó que la IA gasta mucha agua, por lo que me puse a investigar y, efectivamente, su uso tiene un gran impacto en el medio ambiente.
Su uso provoca un consumo desproporcionado de agua y electricidad, incluso en lugares donde hay escasez de agua.
Además, como dices, Natalia, me parece que hay que tener mucho cuidado, ya que se muestran muchas veces personas generadas por IA y aunque parezca imposible, mucha gente cree que es verdad y se obsesiona con hacer lo mismo que esas “personas” que no existen.
Por lo tanto, me parece que la IA puede ayudar mucho en muchos aspectos, pero es muy importante saber cuándo usarla para no provocar escasez de agua y para no perder el pensamiento crítico.
Es verdad que yo misma utilizo la IA, y cada vez más. Por ello, me parece conveniente que cada vez, antes de usarla, piense en si de verdad la necesito o sólo la voy a utilizar para no pensar o para hacerlo todo más rápido.
Al leer el último apartado sobre "la crisis del rol del docente", me recordó de inmediato a una de las clases que tuvimos el cuatrimestre pasado con Tania en teoría de la educación. Tania nos preguntó qué hacía a los maestros insustituibles. Tras debatir unos minutos, nos dijo que lo que nos hace únicos es nuestra capacidad de querer de manera libre. La IA siempre responde a lo que le pedimos: si le pedimos que se preocupe por nosotros, lo hará; si le pedimos que nos explique un ejercicio una y otra vez, lo repetirá; incluso, si le pedimos que nos exprese afecto, nos dirá cosas bonitas. Pero nunca lo hará por decisión propia. La IA no es libre como lo somos nosotros.
ResponderEliminarCuando un maestro se preocupa por sus alumnos, los cuida y los quiere, lo hace porque elige hacerlo. Nadie obliga al profesor a interesarse por cada uno de sus alumnos, a recordar sus hobbies o sus problemas familiares; aun así, un buen maestro lo hace. Necesitamos ser amados en libertad: no queremos que nos quieran por obligación, sino que nos escuchen aunque no tuvieran por qué, que nos quieran aunque pudieran no hacerlo. El verdadero valor de nuestras acciones reside en la libertad con la que las realizamos.
Releyendo la teoría me queda claro que la tecnología en la educación no es un recurso más; esta cambiando todo, desde como aprendemos hasta como enseñamos. Me impresiona que algo que empezó como simples dibujos en las paredes de las cuevas hoy nos lleve a hablar de redes de conocimiento, Inteligencia Artificial y aulas que hace no mucho tiempo pensábamos imposibles.
ResponderEliminarAdemás como expone el conectivismo, aprender ya no es memorizar sino construir y cuidar nuestras propias redes de información. Esto me hizo darme cuenta que cada cuenta que sigo, cada vídeo que veo o cada interacción que tengo me va formando como persona y me convierte en la persona que soy hoy en día. Y sí la IA puede ser peligrosa porque nos puede hacer perder la capacidad crítica pero creo que la clave está en no quedarnos atrás como usuarios "pasivos". La educación sigue siendo humana y nuestra misión como futuras docentes es enseñar a navegar, cuestionar, colaborar y a aprender de verdad... aunque sea con la ayuda de la tecnología.